Con la llegada de la pandemia por el COVID-19 y con ello todas las limitaciones a las que se ha visto expuesta la población por el aislamiento obligatorio, muchos fueron los comercios que se volcaron a la tecnología como modo de poder sortear este mal tiempo y poder vender sus productos u ofrecer sus servicios. Así, las apps comenzaron a tener más importancia en el día a día de lo que antes del Coronavirus se veía.

Pero, ¿a cuánto asciende tener una aplicación?

Antes que nada es importante ver un poco cómo está el mercado de las aplicaciones. En Argentina, de acuerdo a lo que señala un estudio de Ignis Media Agency, éste asegura que casi el 90% de los usuarios de Internet accede a la red a través de plataformas mobile, mientras que el promedio de apps instaladas ronda las 20 (apps) por usuario.

No obstante, y como todo emprendiemiento, el desarrollar una aplicación también comprende la lógica ‘tradicional‘ de llevar a cabo un negocio, es decir, buscar una idea, la cual de por sí sola, no vale nada, y llevarla a la práctica es una ecuación que conjuga tiempo y dinero.

En este sentido, Ignacio Barrea, director académico de Digital House señalaba sobre este tema que “la Argentina tiene un excelente nivel de profesionales en la industria mobile, y esta ventaja hace que esté entre los más elegidos para el outsourcing de desarrollo para mercados como el de los Estados Unidos”.

Pasos a seguir

No importa el tamaño de la empresa o si se parte desde el emprendedorismo. Siempre el paso número uno al momento de encarar el desarrollo de una app es el mismo: tener bien en claro qué se quiere implementar., sin dejarse omnubilar por la idea por más maravillosa que parezca, recordando siempre que no todo impulso es necesariamente innovador o disruptivo. Mucho menos en un mercado digital abarrotado de apps.

En esta línea, Barrera señala que “es necesario hacer hincapié en encarar los desarrollos de la mano de un Producto Mínimo Viable (MVP, por sus siglas en inglés). Así, el foco se pone en construir lo que da valor y sentido a una app”.

Por su parte, Manolo Salvadores, director comercial de Amalgama, señala: “Todo desarrollo debe ser convalidado finalmente por el usuario final. Para la software factory, esto es fundamental en la relación con clientes: llegar a una solución que tenga sentido es clave. Debe evitarse desarrollar algo costoso en términos de tiempo y dinero pero cuya idea principal no está debidamente pulida. Por más que una app sea perfecta desde lo técnico, si nadie la utiliza, no sirve”.

 Tener en claro la audiencia es otro punto escencial al momento de pensar en crear una app.

Al respecto, Ignacio Barrera comenta que “lo más importante es entender la audiencia a la que apuntamos, llegar con un producto diferencial y tener una buena estrategia de adquisición de usuarios. Conocer el público, sus problemáticas y pensar qué soluciones les llevamos es parte de este producto diferencial, con un diseño centrado en el usuario”.

Costos y financiamiento

En este punto hay que tener en claro que todo en materia de costos puede ser relativo. Si bien es cierto que puede encararse el diseño y desarrollo sin tener que invertir millones, pero también es verdad que si lo que se busca es jugar en las “grandes ligas”, la ecuación es diametralmente opuesta.

En primer lugar por los recursos humanos. El gran valor que se le da a la mano de obra “4.0” local en todo el mundo impacta directamente en sus valores de contratación. Si una empresa o un emprendedor quieren tercerizar el desarrollo, deberá pensar en dólares, ya que los proyectos se cotizan en esta moneda.

Por otra parte, también hay que pensar en el apoyo de las redes sociales como Whatsapp, Facebook, Instagram y Twitter en las que los usuarios suelen pasar muchas horas al día en ellas, a fin de poder apoyrse en ellas para promocionar la aplicación. Para un nuevo emprendimiento, pasar a integrar ese espacio exclusivo no solo es difícil, sino que implica destinar grandes sumas de dinero para tal fin.

“Desarrollar un sistema lleva tiempo. Para tres meses, tiempo promedio, serán los tres sueldos de quienes participan”, comenta Álvarez Giménez. Y refiere a los ingredientes mínimos: “En una app hay un backend y un servidor. Por lo menos, se habla de un programador mobile, un backender y un diseñador de UX (experiencia de usuario)”.

El mercado mendocino en el desarrollo de aplicaciones

La realidad en Mendoza no difiere muchos del resto del mundo en materia de costos y recurso humano al momento de pensar en crear una aplicación.

En este sentido, Claudio Marrero, CEO Simple Black S.A dio su visión a Empresas de ElSolonline sobre este tema: “Si hablamos de precios en el mundo informático, tenemos que hablar del tiempo que llevará el desarrollo de una app el cual estará íntimamente ligado al costo que tendrá finalmente y a las complejidades en este proceso”.

En materia de números, Marrero apunta que “un desarrollador promedio estará cobrando entre 25 a 60 dólares dependiendo si es experimentado (senior) o no ( junior)”.

¿Cuánto tiempo implicar el desarrollo de una aplicación?

Todo dependerá de lo que se desee lograr con la aplicación pensada.

En este sentido, Claudio Marrero comenta que “por ejemplo, si uno quiere desarrollar una app para un e-commerce que permita vender nuestros productos en una plataforma – la cual es muy normal y se usa mucho-, por lo general los costos tendrán que ver en que se ocuparán de  2 a 3 meses de desarrollo (marca, diseño, y todas las partes del proceso), más el costo de Marketing en promocionar esa app. En resumen, ascendería a los  200 mil y 300 mil pesos aproximadamente”.

No obstante, Marrero señala que en “ si teniendo en cuenta la experiencia del desarrollador más las horas involucradas, es un mes de tiempo es posible llevar adelante una app lo cual ascendería a 4 mil dólares, unos 400 mil pesos a la fecha, para una pequeña aplicación de e-commerce para tu negocio”.

Aplicaciones gratis

No obstante, la realidad es que muchos pequeños emprendedores comienzan a ver en las apps grandes posibilidades para dar a conocer sus productos y poder venderlos. Sin embargo, los costos que implican no están muchas veces a su alcance.

“En mi opinión, en el mundo informático hay mucho desconocimiento de herramientas que existen en Internet y que no requieren del desarrollo de una aplicación y se puedan usar perfectamente. Estas sirven para poder tener al alcance productos muy similares al que están buscando  en donde lo único que se tiene que hacer es cargar los productos  y ya lo pueden compartir como una aplicación sin la necesidad de tener conocimiento de programación”, señala Marrero.

Sabiendo algunos términos para aprender a buscar estas herramientas, tales como shoutem.com, appsgeyser.com; mobiroller.com, entre otras, y de manera gratuita, es posible que un pequeño negocio acceda a su propia app.

“Por mi parte, es lo que más recomiendo y solo ir al desarrollo de una aplicación cuando existe algo que es extremadamente personalizado y que no hay una aplicación previa que pueda ser modificada para la necesidad que tiene esa empresa en particular”, enfatiza el CEO de Simple Black S.A a Empresas de ElSol online.

“En vez de gastar 400 mil pesos en un e-commerce para tu pequeño negocio podes buscar en Internet una app y se encontrarán  muchas opciones ideales para este tipo de negocios que quieran incursionar  en el mundo tecnológico”, finaliza Marrero.