Se estima que casi 5 millones de ahorristas compraron el dólar “solidario” durante agosto, lo que obligó al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a desprenderse 1.280 millones de dólares. En septiembre la tendencia se aceleró y en los primeros días se habrían comprado más de 500 millones de dólares. Para asesores del Gobierno y expertos económicos, el ritmo de caída de reservas es insostenible y encendió las luces rojas.

Ni siquiera el cierre del canje de deuda hizo caer la demanda de divisas. Por ese motivo se analizan alternativas para controlar el mercado cambiario. Ninguna de esas posibilidades en estudio evitaría restringir aún más el acceso al dólar “solidario”, reduciendo el límite actual de 200 por ahorrista.

Hace dos semanas Alberto Fernández puso en duda la continuidad de la compra de dólares para el público. Luego el Ministerio de Economía aclaró que todo seguía igual, aunque ahora la situación es peor que entonces porque millones de ahorristas aprovechan la brecha cambiaria y hace “puré”. Es decir, comprar en el mercado oficial a $100 y vender a $130 en el ilegal representa un más que atractivo negocio inmediato.

Alternativas

​Tanto la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, como el titular del BCRA, Miguel Angel Pesce, se inclinan por terminar con el dólar ahorro o limitar aún más las cantidades. En la otra vereda el principal defensor de la ventanilla de los 200 dólares por mes es el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien cree que la eliminación del dólar ahorro dispararía el “blue”.

Por el momento el Gobierno no piensa en devaluar porque desataría un nuevo pico inflacionario aún en plena recesión, generando una nueva caída del salario real y más pobreza. Y sobre el futuro del dólar ahorro, el presidente abrió un signo de interrogación, dejando entrever que el tiempo y el goteo de las reservas del Banco Central determinarán qué hacer. 

Por eso una de las opciones es volver al esquema de compra con permiso previo, que en su momento ideó Ricardo Echegaray, titular de AFIP, para contener la demanda.

La posibilidad de incorporar reservas líquidas también existe, pero enviaría una señal de cierta debilidad, preocupante para los mercados. La opción más viable sería ejecutar parte del “swap” de monedas con China. Otra opción mucho más drástica y difícil pasaría por vender parte del oro (hay casi el equivalente a USD 4.000 millones).

La opción del desdoblamiento luce poco viable, sobre todo cuando se entrará en una discusión por un nuevo acuerdo con el FMI. La existencia de dos tipos de cambio legales nunca fue del agrado del organismo internacional. Además, su implementación sería sumamente engorrosa, generando más confusión en el mercado.

A esto se suma que la principal dificultad de limitar todavía más la compra de dólar oficial es el impacto que podría generar en el tipo de cambio informal. El peligro es que se produzca un pico en el valor del “blue”, que cerró la semana en la zona de $133. 

En paralelo a un cepo recargado, el Banco Central y ANSES recibirán nuevos bonos por el canje de deuda y tendrán un importante poder para intervenir en la cotización del dólar en el mercado bursátil.