No es ninguna novedad decir que Mendoza sigue generando artistas de exportación. En esta oportunidad, es el turno de una personalidad que ha pasado por varios rubros: supo ser locutor radial a finales de los años ochenta (cuando aún no cumplía los 20 años) y luego productor de espectáculos durante los noventa. Ahora, a sus 49, el naciente milenio lo encontró en su nueva faceta: comediante de stand up (entre otras tantas ocupaciones).
Hablamos de Néstor Nardella, uno de los conductores de los inolvidables programas El Botiquín Extinguido (“junto a mi hermano Fernando Mancuso”, aclara) y El Reporter del Sol, en lo que actualmente es la Estación del Sol; también alma máter de Nardella Producciones, una de las empresas más importantes del medio en lo que respecta a producción de espectáculos artisticos y organización de eventos.
Ahora, el versátil productor, abocado a la tarea de narrar y hacer reír desde un escenario, acaba de ser convocado por la Escuela Cómica del Aburrá de la ciudad de Medellín, Colombia, para que represente a nuestra provincia en la Semana Internacional de Stand Up Comedy.

Empecemos por el principio: contame cuándo decidiste hacer stand-up.
Yo empecé a trabajar a los 15 años haciendo “de todo”, y con cada persona que me fui topando (artistas, productores, empresarios, barrenderos, etc), todos coincidían en que yo tenía que actuar. Que tenía una veta histriónica que tenía que explotar. Porque siempre he disfrutado de hacer reír. Me gusta cuando digo algo y se te sale una sonrisa. Esto me llevó a que mucha gente me dijera que tenía que actuar. Pero la vida fue pasando y nunca se dio. Además, actor no soy; jamás haría drama, lo mío es el humor. Es así que en el 2013, un gran amigo de la secundaria me preguntó si todavía tenía el sueño de subirme a un escenario para hacer reír a la gente. Yo estaba pasando uno de los peores momentos de mi vida, y me invitó a un taller de stand-up. Allí conocí a quien hoy es mi maestra y mentora: Jessica Torrijos. Ella me dio una serie de talleres, me animó a empezar a escribir para canalizar esas ganas de comunicarme con la gente. Y en octubre de ese año me subí por primera vez para cumplir mi sueño de hacer reír a la gente.

Nardella se expresa con todo el cuerpo: gesticula, mueve las manos, sonríe y se amarga con idéntica emoción. En su discurso pasea por casi toda su carrera: no faltan las anécdotas de su época como locutor radial, donde supo entrevistar a los más grandes del rock nacional, allá por la penúltima década del siglo pasado. “Entrevisté a mi amigo personal Luis Alberto Spinetta, a Fito Páez, a Luca Prodan, a Miguel Mateos en plena época del Rockas Vivas; a Don Cornelio y la Zona, Los Violadores, Todos Tus Muertos… a todos les hice notas. El único que me faltó fue Charly García.”

Ahora no puede dejar de producir. Es así que a principios de 2015 creó el The Stand-Up Club, elenco que él mismo integra junto a las comediantes Laura Cortés, Daniela Gironi y Angelina Molina y que actualmente trabaja en los escenarios de la provincia, todos los sábados.

En tus presentaciones, además de tus rutinas de stand-up, también contás estas historias de vida que te han pasado. Es todo un plus, porque no muchos “estandaperos” tienen tu trayectoria. ¿Te imaginabas que ibas a terminar contando estas historias?
Creéme que sí. Creéme que no fue casualidad, sino causalidad. Me dieron la oportunidad de escribir el stand-up tradicional, pero yo les dije a mis maestros “Quiero contar mis historias de vida, quiero reírme de mis cosas y quiero que la gente se ría de mis cosas.” Así lo pensé, y me dieron la oportunidad de llevarlo a escena tal como lo había pensado. Lo que cuento me ha pasado. Yo lo transformo para que el público se sienta identificado, y que no se amargue con alguna desgracia, como por ejemplo, mi separación. O el karma de ser pelado. O con la desgracia de ser un macho italiano por mi descendencia, y que el “macho italiano” esté en decadencia (risas). Hay realidad, hay un poco de ficción, pero sí: siempre tuve en claro que quería contarle a la gente mis historias, mis aventuras más íntimas.

¿Cómo surge esta invitación a Colombia?
En mayo de este año, Joel Sánchez Cabello, un cubano que vive en Colombia y que es el director de la Escuela Cómica del Aburrá de la ciudad de Medellín, viene a Mendoza a dar talleres de comedia y cuando me enteré de su visita me dije “Tengo que sacrificar mi tiempo de descanso y hacer este taller”. Y no me equivoqué. Porque encontré con un profesor, un comediante de la escuela que yo aprendí, donde lo importante es saber contar una historia. Salí de ese taller un domingo a la tarde, donde normalmente se registran suicidios, yo salí con más ganas de vivir que nunca. Resultó que, un tiempo más tarde, Joel investigó sobre mí, sobre mi experiencia, y mi perfil les cerró para integrar la grilla del evento.

Nardella estará en la Semana Internacional de Stand Up Comedy haciendo su rutina y, además, para ofrecer un workshop titulado “Marketing y Comunicación del Show de Stand-Up”.

Para cerrar: te dicen “Estás invitado a dar un show en el Madison Square Garden integrando un seleccionado de cuatro comediantes argentinos”. ¿Con quiénes te gustaría compartir escenario?
Con Enrique Pinti, con Dady Brieva (el Dady solista, no el de Midachi), y con el Negro Alejandro Dolina.