Micaela Orsingher es la flamante soberana de Rivadavia y tiene 20 años. La joven estudia Odontología en la Universidad Nacional de Cuyo y desea convertirse en un nexo entre las necesidades de la gente y las soluciones para ellos.

Dueña de una voz muy seductora, la soberana aseguró que nunca ha podido ver el Acto Central en vivo. Además, es sobrina segunda de Carina Guerrero, Reina Nacional de la Vendimia 2000.

– ¿Cómo te llegó la posibilidad de ser candidata a reina?

Siempre me gustó la Vendimia y el año pasado me ofrecieron presentarme y tuve que decir que no por el estudio. Este año me lo dijeron de nuevo y me presenté. Al Acto Central siempre lo vi por televisión, nunca en vivo.

– ¿Qué sentiste cuando dijeron que eras vos la reina de Rivadavia?

En ese momento no lo escuché, así que lo tuve que ver en un video (risas). Cuando anunciaron a la virreina mis compañeras me abrazaron y fue un momento hermoso, no podía parar de llorar.

– ¿Cómo vive esto tu familia?

Ellos me han acompañado en todo desde el principio y hoy lo siguen haciendo. Carina Guerrero (Reina Nacional de la Vendimia 2000) es tía segunda mía, así que ya hemos vivido una experiencia similar.

– ¿Qué proyectos tenés para tu reinado?

Quiero representar a mi departamento como corresponde. Mi mayor objetivo es lograr que las personas de dirijan a mí y hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudarlos.

– ¿Qué expectativas te genera la convivencia en el hotel?

Estoy muy ansiosa, quiero que sea ya el día en que nos mudamos todas a vivir juntas. Lo que más me interesa es disfrutarlo y recibir el cariño de la gente. También me gustaría hacer amigas.

– ¿Estudiás?

Sí, Odontología. Estoy en segundo año, en la Universidad Nacional de Cuyo. A veces viajo para cursar y otras me quedo acá, porque tengo la beca de la residencia por haber entrado en cuatro lugar.

– ¿Qué sentís cuando escuchás noticias sobre accidentes viales protagonizados por adolescentes?

Tristeza, no nos concientizamos del riesgo de las cosas que hacemos, tanto para nosotros como para las demás personas. En el momento no se dan cuenta y después se arrepienten.

– ¿Algún mensaje que le quieras dejar a la gente?

Primero, agradecerle a todo el pueblo de Rivadavia por haberme permitido cumplir mi sueño. Segundo, invitarlos a que vivan junto con nosotras esta fiesta tan importante.