A un año de la consagración de la Selección Argentina en Qatar, Lionel Messi habló sobre su futuro en el combinado nacional, dejando la posibilidad abierta de formar parte del próximo mundial.

Messi aseguró que si bien considera que es difícil que pueda estar en el torneo que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, existe una posibilidad y la Copa América del 2024 será clave para su decisión.

“El tiempo dirá si estoy o no. Voy a llegar con una edad que normalmente no me dé para jugar el Mundial. Dije que creo que no voy a estar. Parecía que después del Mundial me retiraba y todo lo contrario. Ahora quiero estar más que nunca. Me siento bien dentro del grupo, que es muy unido, muy sano, que disfruta de estar junto“, explicó el rosarino.

Tras esto, el jugador del Inter Miami señaló que “quiero aprovechar todo eso, sin pensar a dos o tres años, que en el fútbol es muchísimo. No pienso en el Mundial y tampoco digo ciento por ciento que no voy a estar porque puede pasar de todo. Quizás nos va bien en la Copa América y se da todo para que sigamos. Capaz que no. Siendo realista es difícil”.

La pelea con Lewandowski y el Topo Gigio a Van Gaal

Dos momentos más que recordados del rosarino en la consagración en Qatar fueron, sin dudas, la pelea con el polaco Robert Lewandowski y la dedicación del segundo gol del partido al entrenador de los Países Bajos, Louis van Gaal.

Sobre su cruce con el polaco, Messi aseguró que su malestar se generó por declaraciones del actual 9 de Barcelona que se dieron luego de que el rosarino lo halagara en la ceremonia del Balón de Oro del 2021.

“Me había molestado su declaración porque cuando gané el Balón de Oro y dije lo que dije, lo sentí de verdad. Y que él hable de la manera que habló, me molestó. Después nos cruzamos, hablamos y quedamos en que fue un malentendido. Lo volví a gambetear porque era él. Estaba molesto, creí que no correspondía lo que dijo. Estaba caliente. Después fue a Barcelona, hablamos muchas cosas del club, de la ciudad y quedó todo bien”, explicó Messi.

En tanto, con respecto al entrenador neerlandés, aseguró que su enojo se debió a dichos en la previa del duelo de cuartos de final, aunque explicó que luego de hacer el gesto del Topo Gigio, se arrepintió de manera inmediata.

“Me molesta cuando se habla fuera de la cancha y se falta al respeto al rival. Yo nunca fui así. Dentro de la cancha pueden pasar un millón de cosas y queda ahí. Antes del partido, querer calentarlo y faltar el respeto no lo hice nunca y no me gusta que lo hagan conmigo. Creo que lo hizo un poco a propósito. El Topo Gigio me nació ahí y me arrepentí automáticamente. Apenas lo hice dije ‘qué pelotudo, qué tengo que hacer… Lo único que falta es que no ganemos’. Suelen pasar esas cosas”, detalló el rosarino.

LUSAIL CITY, QATAR – DECEMBER 09: Lionel Messi of Argentina celebrates after scoring his teams second goal during the FIFA World Cup Qatar 2022 quarter final match between Netherlands and Argentina at Lusail Stadium on December 9, 2022 in Lusail City, Qatar. (Photo by Sebastian Frej/MB Media/Getty Images)

Ser campeón del mundo y el aguante del público argentino

El capitán de la Selección contó que varias cosas de su personalidad como futbolista cambió tras obtener el título, que considera el más importante de su carrera.

“Me cambió en la tranquilidad que en el trabajo pude conseguir todo. Llegar a lograr lo que soñé como jugador y que no me quedó nada por hacer. Ese es el mayor placer. Como cuando uno consigue el objetivo en cualquier rubro. Orgulloso y satisfecho de haber hecho el trabajo”.

Finalmente, se refirió al histórico recibimiento al plantel luego de la consagración, donde se reunieron más de cinco millones de personas en los alrededores del obelisco.

Cuando bajamos del avión me imaginaba más gente. Solo había periodistas, cámaras, fotógrafos. Era muy tarde y estaban todos afuera del aeropuerto. Cuando salimos de la terminal fue impresionante. Llegamos a las 3, 4 de la mañana. Con el cambio de horario no dormí mucho. A las 6 y pico puse la tele y estaba el Obelisco lleno, gente por todos lados. Ahí nos empezaron a llegar noticias sobre a dónde íbamos a ir. Se decía que estaba la opción de ir a la Casa Rosada en helicóptero. Hasta que se decidió salir, estaba todo armado para llegar al Obelisco. Arrancamos con el colectivo y fue una locura. A la vuelta, cuando ya se cortó, no quedaba otra que volver en helicóptero”.