El macabro hallazgo de 34 cóndores muertos en Malargüe ha puesto en alerta a las autoridades nacionales, quienes sostienen la hipótesis del envenenamiento, con el uso del potente pesticida carbofuran. Así, las cosas, cargan contra productores y puesteros, por el mal uso que hacen de los agroquímicos. Mientras, se espera que avance una ley de trazabilidad de los productos, de un programa de incentivo a la convivencia con la fauna silvestre y de más conciencia, así como de mayores controles y sanciones.

Javier Garcia Espil, director nacional de Biodiversidad y Recursos Hídricos, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en contacto con El Sol, analizó lo ocurrido en el sur mendocino. 

Por la cantidad que se encontró, es muy probable que sea carbofuran; los análisis finales lo dirán. Tenemos que trabajar en esto de las buenas prácticas porque afortunadamente no hubo que lamentar envenenamientos de personas, podría haber sido una tragedia humana. Estaríamos frente a un caso gravísimo en salud pública. Nos quedamos creyendo que estas situaciones son ajenas a las personas. Si un niño, por ejemplo, entraba en contacto con una pluma, por diversión, hoy la realidad sería otra”, graficó el funcionario nacional, quien destacó el trabajo del equipo interdisciplinario y de las organizaciones sociales que se encuentran abocados a la investigación.

“Es un daño colateral de las malas prácticas agropecuarias. Terminan en esto: cóndores envenenados, que al tener un comportamiento de alimentación grupal pierden la vida masivamente. Hay que transmitir cada vez más la importancia de la convivencia de las faunas, además de controles estrictos y mayor conciencia de las buenas prácticas, porque sino van a encontrar otro veneno y todo seguirá igual”, agregó. 

De esta manera, desde el Ministerio de Ambiente que conduce Sergio Bergman comenzaron a trabajar con las autoridades agropecuarias para concientizar sobre la importancia de las buenas prácticas en el campo en el manejo de sustancias tóxicas, además de impulsar una normativa de trazabilidad en toda la cadena de comercialización de los productos.

Asimismo, se busca incrementar los controles que permitan reducir la conflictividad entre ganado y fauna silvestre. “Estamos con fases de prueba para disponer de perros que cuiden el ganado, lo que permite espantar a los pumas y zorros y no generar estos daños colaterales. Además, se busca colocar luces que simulan los ojos de animales para que el depredador no se acerque”, indicó García Espil.