Durante el confinamiento, el uso de la cámara web se ha disparado debido al teletrabajo, las clases online y el entretenimiento.

Por ello mismo es que se debe tener cuidado con estos aparatos, puesto que puede haber alguien espiando.

Según Dagmar Pearce, director de Ingeniería Civil Informática de Universidad San Sebastián, una webcam puede entregar muchos más datos de los que el usuario desea exhibir.

Por ejemplo, pueden divulgar edades aproximadas, las características de una habitación o casa y si existen personas cerca, entre otras cosas.

Tal como sus usos se han masificado, también lo han hecho sus riesgos.

Según cifras entregadas por el plantel, solo en Estados Unidos se estima que más de 4.500 cámaras son hackeadas al año.

Lo anterior, para ofrecer material obtenido de manera ilegal en sitios fraudulentos.

Sumado a todo lo anterior, los usuarios más pequeños son los que desconocen o no comprenden que una videollamada puede ser grabada.

Al no saber, se obvia el hecho que el registro puede ser compartido, dando paso a casos de grooming o chantajes.

Cómo cuidarte de tu webcam

– Mantener actualizado el antivirus.
– Tapar la webcam físicamente cuando no se esté usando.
– Usar contraseñas seguras y diferentes para todas tus cuentas y cambiar cualquiera que venga predeterminada.
– Desconfiar de aquellas páginas en las que se solicita permiso para acceder al micrófono y a la webcam.
– Revisar en los paneles de control si puedes desactivar temporal o definitivamente su uso.
– Verificar la identidad de las personas conectadas en una videollamada. No todas están siempre visibles.
– Rechazar videollamadas de personas desconocidas.
– Usar imágenes de paisajes que hoy ofrecen aplicaciones como Zoom o Teams para evitar que el interlocutor vea dónde te encuentras.

“Usa el máximo de precauciones. El que la luz de la cámara esté apagada no significa que nadie te está observando”, advirtieron desde el plantel.