Las tradicionales comidas navideñas como el pavo y los embutidos proceden de carne de animales engordados con el grano de áreas deforestadas de la Amazonia. El primer problema para quienes piensan incluir en su lista de deseos para el nuevo año el futuro feliz para el planeta.
Mato Grosso, la principal región brasileña de producción sojera, se sitúa en la frontera de la deforestación amazónica. Esto pese a una moratoria sobre la soja procedente de zonas deforestadas, firmada en el 2008 por Cargill y otros mega brókeres multinacionales junto con Greenpeace y las autoridades medioambientales brasileñas.
En un reciente estudio de la Universidad de Wisconsin se calcula que la moratoria facilitó un descenso del 35% de la deforestación en la Amazonia.
Pero el acuerdo ha creado un problema. Pese a la prohibición, el área de cultivos de soja se ha multiplicado por cuatro en la Amazonia brasileña ocupando áreas antes usados por ganaderos. Esto ha dado lugar a un peligroso efecto de sustitución.
La Amazonia se deforesta y se quema para allanar el camino al ganado y, después de un tiempo, se siembra soja. Luego, los ganaderos deforestan otras áreas para los millones de cabezas de bueyes cebú y el proceso se repite.
Pero el acuerdo ha creado un problema. Pese a la prohibición, el área de cultivos de soja se ha multiplicado por cuatro en la Amazonia brasileña ocupando áreas antes usados por ganaderos. Esto ha dado lugar a un peligroso efecto de sustitución. La Amazonia se deforesta y se quema para allanar el camino al ganado y, después de un tiempo, se siembra soja. Luego, los ganaderos deforestan otras áreas para los millones de cabezas de bueyes cebú y el proceso se repite.
“La expansión de la soja está desempeñando un papel clave aunque indirecto en la deforestación de la Amazonia debido al desplazamiento del ganado desde zonas ya deforestadas”, advierte TRASE, un instituto de sede en Estocolmo que hace micro seguimiento de las cadenas de suministro de la soja.
Pese a esta realidad, el código forestal brasileño permite destruir el 80% de las bosques de arbustos, y el cultivo de este grano avanza a ritmo de vértigo.

El mayor consumidor de soja
Estados Unidos consume su propia soja mientras que China importa de zonas no tropicales del sur de Brasil ya deforestados hace un siglo o dos.
“Europa tiene dos veces más riesgo de importar soja de zonas deforestadas que China; esto se debe a que las importaciones de la UE suelen proceder de la frontera de la deforestación de la Amazonia y Cerrado”, advierte TRASE.
Aunque las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos han elevado la cantidad de soja estadounidense importada en Europa y aumentado la brasileña que se destina a China, aún hay un porcentaje mayor de soja procedente de áreas deforestadas en las importaciones europeas que las chinas.
Gran parte de la soja que se compra en Europa procede precisamente de Mato Grosso –tanto de áreas del Cerrado como la Amazonia del estado, donde Cargill tiene su principal presencia y donde el notorio magnate sojero y ex gobernador del estado, Blairo Maggi, apodado el “motosierra de oro”, maneja con destreza la concurrida puerta giratoria del clientelismo brasileño. Aunque hasta Maggi se ha mostrado preocupado por la política de Bolsonaro en la Amazonia.
En el Reino Unido, el pavo navideño debería dar motivos adicionales de preocupación. Tras pasar por la planta de Cargill en Liverpool, la soja procedente de Mato Grosso alimentará a unos cuatro millones de aves –pollos, pavos y patos- que se engordan y se sacrifican en el matadero de Avara Foods, una joint venture de Cargill y Faccenda, en Hereford, en el sur de Inglaterra. Allí se fabrican también los Chicken McNuggets para la habitual visita pos navideña al McDonald’s. Una parte importante de esta soja procede de zonas deforestadas del estado del “motosierra de oro”.

En España, por su parte, el momento de reflexión puede llegar antes con los aperitivos de salchichón, fuet y chorizo. Tercer país productor de carne de cerdo del mundo y número uno en Europa, España importó 2,4 millones toneladas de soja brasileña en el 2019.
Cataluña es el principal productor, responsable, junto con Aragón, del 50% de los casi 32 millones de cerdos criados en España , la mayoría de ellos hacinados en granjas industriales donde el pienso a base de soja brasileña es la única distracción en un infierno diario sin luz ni aire.
TRASE calcula que España es responsable de emisiones brasileñas de C02 por 323,5 millones de toneladas debido a la deforestación. “La huella de C02 de las importaciones de soja a España, es seis veces más grande que la de China por tonelada”, advierte TRASE. El 51% de los gases invernaderos brasileños se explican por la deforestación.
