Desde que, alrededor del 1600, los mercaderes venecianos introdujeron el café en Europa, esta bebida, plena de sabor y propiedades estimulantes fue lentamente conquistando paladares y su consumo se expandió al resto del mundo.

Su popularidad fue siempre en aumento y generó olas de fanáticos y adictos en todo el planeta. Surgieron diversas formas de tomar café y con el crecimiento exponencial de su consumo, aparecieron también los estudios médicos advirtiendo sobre las consecuencias negativas para la salud que implica beberlo en exceso.

Sin embargo, el consumo moderado de esta bebida podría ayudar a prevenir algunas enfermedades y a mejorar otros aspectos del organismo, como, por ejemplo, en el corazón.

“Si bien dentro de todo lo que es el café el componente que mayor atracción produce es la cafeína son más de 200 los componentes que se encuentran en los granos”, señala Ricardo López Santi (M.P. 16471)  especialista en Cardiología y en Sistemas de Salud.

Los efectos positivos

Según el especialista, “se ha analizado que muchos de esos componentes traen beneficios para lo que es el buen mantenimiento de las arterias a través de un efecto que se llama antioxidante”.

“En algunos casos se ha demostrado que se pueden prevenir algunas enfermedades cadiometabólicas, como la diabetes”, señala el médico y explica que “individuos que tenían un consumo moderado mostraban menor incidencia de aparición de nuevos casos”.

En tanto, según algunos estudios recientes, el café podría traer “algunos beneficios referidos a la prevención de los accidentes cerebrovasculares. Se va que la presencia de ese tipo de infartos es menor en quienes tienen un consumo moderado”.

De todas formas, López Santi comentó que esto hay que acompañarlo siempre de una buena dieta y que “hasta 5 tazas de café diarias entrarían dentro del consumo aceptado”. Más de eso, podría causar efectos indeseados.