De acuerdo con la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) 4 de cada 10 niños nacidos durante los últimos seis meses no completaron su esquema de vacunación. La situación se suma a una caída de las consultas pediátricas en la primera etapa de la cuarentena y posteriormente por el miedo a los contagios, cuando la curva aumentó en todo el país.

Además de la lactancia materna, existen otras vacunas que son gratuitas y que deben ser suministradas entre las primeras doce horas de vida y hasta los 6 meses, inclusive. Se trata de dosis claves ya que los lactantes son más susceptibles de contraer enfermedades, según destaca el Ministerio de Salud de la Nación.

“Los recién nacidos dejan las maternidades habiendo recibido las dos vacunas correspondientes (BCG y Hepatitis B) y un gran número no está regresando por las otras”, había alertado Elizabeth Bogdanowicz, miembro del Comité de Infectología de la SAP.

Iris Aguilar, la responsable del Departamento de Inmunizaciones de Mendoza señaló que durante la etapa del Aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) que duró hasta junio la cantidad de personas que llegaban a los vacunatorios bajó. Pero, la situación se normalizó con las nuevas aperturas que trajo la fase de Distanciamiento Social.

Sin embargo, sostuvo que “notamos que llevamos un 10% menos de las vacunas que deberíamos haber puesto, respecto al año pasado” no sólo en los niños, si no en toda la población.

El peligro del sarampión

Pablo Melonari, Jefe de Infectología del Hospital Humberto Notti consideró que el descenso se vio marcado en los niños de edad escolar, cuyas inmunizaciones son colocadas por personal de salud en las escuelas.

El ingreso escolar, a los 5 ó 6 años, es una etapa de la vida para recibir refuerzos y completar esquemas. A los 11 años  se debe robustecer la protección de las vacunas de la infancia y comenzar a prevenir enfermedades propias de la edad.

“Una de las más importantes que deben aplicarse es la Triple viral que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas o parotiditis. La primera dosis se da a los 12 meses y la segunda a los 5 años”, detalló el médico quien hizo hincapié que el sarampión tuvo un fuerte brote que inició en agosto del 2019 y que culminó en marzo de este año con 179 casos confirmados en todo el país.

Y agregó: “Lo que alertó la SAP se dio en todo el mundo, al pedirle inicialmente a la familia y a la población que se resguardara en sus casas. Eso hizo que los esquemas se retrasaran pero luego, con las aperturas y a través de una estrategia del Departamento Inmunizaciones  de la provincia se fueron creando estrategias para poder llegar a la población y se ha tenido buenos resultados.

“En junio se pusieron más dosis de las vacunas que deben recibir los niños de 5 años que en el primer semestre”, sumó Aguilar, al respecto.

Menos consultas pediátricas

Ana Houdek, de la Sociedad Argentina de Pediatría filial Mendoza, refirió que en ningún centro asistencial se han suspendido los controles y que tampoco hay faltantes de vacunas.

“Es cierto que se han distanciado las consultas y hay atrasos en los esquemas por el miedo a salir. Pero hay que insistir en la prevención primaria y en la importancia que tienen que vacunar para que no se enfermen”, dijo. 

En este sentido, recalcó que los padres deben recurrir a los vacunatorios para completar el calendario vacunatorio.

La aparición de enfermedades pospandemia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió la señal de alerta hace dos meses sobre “una alarmante disminución” de la vacunación y el riesgo para la salud pública pospandémica por la reaparición de enfermedades evitables.

En coincidencia, Aguilar adelantó que un nuevo escenario podría plantearse en el mes que viene con el aumento de la circulación del virus que hacen que la gente se quede más en casa y evite ir a efectores de salud, por el miedo a los contagios.

“Es seguro que si no nos vacunamos ahora en la pospandemia vamos a ver que aparecen enfermedades que se podrían evitar. No hay no hay que relajarse”, remarcó.