A lo largo de la historia, la figura de los asesinos seriales ha generado temor, rechazo, curiosidad y fascinación, casi en partes iguales. Se trata de personajes particulares, que han llevado hasta el límite la maldad de la que es capaz el ser humano.
Los asesinos en serie han sido estudiados en profundidad por la ciencia para intentar buscar explicaciones y patrones en sus comportamientos que permitan identificarlos rápidamente para evitar sus crímenes y actos de violencia. La definición de asesino en serie fue acuñada por el FBI para categorizar a aquellos individuos que habían matado al menos tres personas en un determinado periodo de tiempo.
También han sido tomados como figuras centrales en el mundo del cine, donde se han transformado en algunos de los personajes más icónicos del séptimo arte. Tanto en la ficción, con películas como Psicópata Americano o el célebre Hannibal Lecter, protagonista central en la saga de “El silencio de los inocentes”, como también reflejando algunos de los casos de crímenes en serie más resonantes de la historia, como el “Asesino del zodíaco”, “El verano de Sam” o “Ted Bundy: durmiendo con el enemigo”.

La historia y crímenes de los asesinos más reconocidos en el mundo
Tal vez el primer asesino serial que se tenga registros -y seguramente uno de los más famosos de la historia- es Jack el Destripador. Asesinó al menos a cinco mujeres y causó terror en Londres en el año 1888. Sus víctimas eran prostitutas, a las que mutilaba y desfiguraba. Como nunca pudo ser atrapado, su mito se extendió y aún hoy a más de 230 años de sus crímenes, todavía se intenta descubrir su verdadera identidad y el porqué de los asesinatos.
Los asesinos en serie comparten ciertos patrones. En muchos casos han sido víctimas de maltratos y abusos en su niñez. Buscan el sometimiento de sus víctimas, en muchas ocasiones con agresiones sexuales. En la mayoría de los casos no utilizan armas de fuego.
También repiten sus métodos y su tipo de víctima. Muestran un gran desprecio por la vida humana y buscan ser identificados o reconocimiento por los crímenes que han cometido. Otra de las características que los identifica es que muchos de ellos han tenido un alto coeficiente intelectual.

Ted Bundy
Posiblemente sea el asesino serial más famoso de la historia moderna. Ted Bundy secuestró y asesinó a brutalmente a 30 mujeres en Estados Unidos durante 1974 y 1978. Además se sospecha que está relacionado con la desaparición de otras 40 mujeres. Era estudiante de derecho y tenía una activa participación política.
Además de inteligente era atractivo y muy carismático, lo que convirtió su juicio en un verdadero circo mediático. Mientras estaba en la cárcel, recibió miles de cartas de mujeres que querían conocerlo y las audiencias estaban repletas de jóvenes que buscaban verlo en persona. Fue condenado y ejecutado en la silla eléctrica en 1989.

John Wayne Gacy, “El payaso asesino”
A la historia de John Wayne Gacy es una síntesis casi perfecta de la doble vida de los asesinos en serie y a la vez, despertar el temor más profundo. Durante el día era uno de los miembros más respetados de su comunidad. Padre de familia, trabajador y con participación en su comunidad.
Caracterizado como “Pogo, el payaso” animaba eventos comunitarios y era admirado y querido por grandes y chicos. Pero por las noches se transformaba en un temible agresor sexual, capaz de secuestrar, violar y matar. Se estima que asesinó a más de treinta menores, a los que engañaba, drograba y raptaba, para poder abusar de ellos.
El garaje de su casa se convirtió en un cementerio donde enterró a sus víctimas. Incluso ocultó algunos cuerpos en la casa de su madre, por falta de espacio en su propia vivienda. Fue capturado en 1978 y ejecutado por inyección letal en 1994. Durante su estadía en la cárcel se dedicó a pintar y vender sus cuadros, en los que aparecía con su traje del payaso Pogo.

David Berkowitz, “El hijo de Sam”
En el verano de 1977 una serie de violentos asesinatos aterrorizaba a Nueva York. Las víctimas eran mujeres o parejas jóvenes, que eran atacadas sin previo aviso durante la noche, en calles y parques. Mientras ocurrían estos crímenes una serie de cartas comenzó a llegar a la policía. Estaban escritas por el autor de los homicidios y quien aseguraba que no podía parar de matar. Las comunicaciones comenzaban siempre de la misma manera: “Hola, soy el Hijo de Sam”.
Luego de una larga investigación la policía logró detener al asesino. Era David Berkowitz, un cartero de 24 años. En pocos meses atacó a ocho personas y mató a seis utilizando un revolver calibre 44. Cuando fue detenido dijo que había comenzado a matar siguiendo las órdenes del diablo, que le hablaba a través del perro de su vecino. Fue sentenciado a 365 años de cárcel. Actualmente sigue detenido, cumpliendo su condena.

Andréi Chikatilo, “El carnicero de Moscú”
Durante 12 años, Chikatilo asesinó, violó y descuartizó a más de 50 mujeres y niños. Era maestro y su primera víctima fue una niña de 9 años. Con ella descubrió que su placer sexual sólo se activaba cuando apuñalaba y descuartizaba. Fue conocido como “El carnicero de Moscú”, “el violador rojo” o “el violador de Rostov”. Cuando lo capturaron confesó un total de 56 asesinatos de mujeres y niños. Fue condenado a muerte y ejecutado en 1994.

Aileen Wuornos, “La mujer araña”
Aileen Wuornos es una de las asesinas seriales más reconocidas. Su infancia estuvo marcada por la violencia. Fue abandonada por su padre y su madre la dejó al cuidado de sus abuelos, algo que se transformó en un verdadero calvario. Su abuelo abusó sexualmente de ella y su abuela la golpeaba y maltrataba. En una ocasión le quemó la cara con un líquido inflamable, algo que la marcaría de por vida.
Tuvo un hijo a los quince años con un hombre mucho mayor, que le obligan a entregar en adopción. Decide abandonar la vivienda de sus abuelos y comienza a ejercer la prostitución. Se vuelve cada vez más violenta y agresiva y todo termina de explotar en 1989, cuando asesina a uno de sus clientes. A partir de ahí mató otros cinco hombres. Fue sentenciada a muerte y ejecutada en 1992. Su vida fue retratada en la película Monster, por la que Charlize Theron ganó un Óscar, al retratarla en una interpretación histórica.
