Los monjes Diego Roqué y Oscar Portillo, imputados por el abuso sexual de un ex seminarista cuando era menor de edad, accedieron a la libertad tras una audiencia en donde se les concedió el cese de la prisión preventiva. Mientras tanto, la investigación penal sigue su curso y no podrán salir del país. Desde el Arzobispado informaron que la situación de los sacerdotes no ha cambiado y que no tienen licencias para el ejercicio del ministerio.

La disposición la tomó la jueza Teresa Dibari, quien además ordenó que pagaran una fianza de $100.000 cada uno. Por otro lado, también tienen prohibido viajar al exterior y están obligados a presentarse todas las semanas a la dependencia policial más cercana.

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La medida generó conmoción en el círculo íntimo de Nicolás, el joven que denunció los ultrajes por parte de los curas que estaban a cargo del monasterio en Tupungato, por temor a que haya represarias hacia él y a su familia.

A fines del 2018 la víctima realizó la denuncia penal, luego de haber hecho las presentaciones en el Arzobispado de Mendoza. En ese momento se produjo la detención de los sacerdotes.

Los clérigos fueron acusados de abuso sexual simple con acceso carnal a un aspirante a sacerdote, que tenía 17 años al momento de los hechos. 

El comunicado del Arzobispado

Tras la determinación de la Justicia, el Arzobispado de Mendoza informó que la situación canónica de Portillo y Roqué “no ha experimentado cambio alguno: los mencionado sacerdotes no tienen licencias para el ejercicio del ministerio”.

En ese sentido, destacaron que el Monasterio del Cristo Orante continuará cerrado, por lo que no se puede realizar allí “actividad alguna ni celebración de ninguna índole”.

Finalmente, desde el Arzobispado sostuvieron que más allá de la disposición judicial, “la justicia canónica sigue el curso de su actuación”.