Tras la reunión de este jueves con el comité de expertos que lo asesora en las decisiones frente a la pandemia de coronavirus, el presidente Alberto Fernández comenzará a definir cómo será la próxima etapa de la cuarentena en el país. No es un dato menor para las autoridades mendocinas, que aguardan con expectativas las conclusiones de ese encuentro en la residencia de Olivos donde se podría determinar un posible endurecimiento de la cuarentena en la provincia frente al aumento de contagios que están llevando al límite la capacidad de respuesta del sistema sanitario local.

Se espera que este viernes Fernández anuncie la extensión del confinamiento hasta fines de agosto en el país, con el foco puesto fundamentalmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Pero Mendoza no está fuera de la agenda de la Casa Rosada, que en los últimos días dio “señales” que apuntan a la necesidad de volver a la etapa de aislamiento obligatorio (ASPO) en la provincia. O al menos en el área metropolitana mendocina.

Los cuestionamientos fueron lanzados por el ministro de Salud, Ginés González García, quien este martes criticó el efecto que tuvieron las aperturas de distintas actividades en la provincia, que se encuentra en fase de distanciamiento social (Dispo).

“Por hacerle caso (al exsecretario de Salud Adolfo Rubinstein), algunos de sus correligionarios tomaron medidas de aperturismo masivo, como Jujuy. También Mendoza ha actuado porque él es el consejero, está allá y dice cosas”, afirmó el titular de la cartera sanitaria nacional en una entrevista con Radio 10. Si bien el exfuncionario macrista negó que asesore el gobierno de Suarez, las declaraciones de González García prendieron las alarmas.

Más aún si se tiene en cuenta que el pasado viernes, el ministro nacional también puso a Mendoza como caso negativo en el país, en declaraciones televisivas. “Así como hay lugares donde hay camas vacías, hay otros donde es más crítico como Mendoza, Jujuy, Buenos Aires, el AMBA y Tierra del Fuego”, declaró.

En la misma jornada, el gobernador Rodolfo Suarez también reconoció esta situación sanitaria complicada. “Los casos están aumentando en la provincia y la situación empieza a ser crítica“, admitió. Al mismo momento, también advirtió que “no descartamos una cuarentena más estricta“.

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Esta última variable, según Suarez, depende de la tasa de letalidad y la capacidad de respuesta del sistema sanitario, que ya tiene las alertas encendidas: este martes la ministra de Salud de la provincia, Ana María Nadal, informó que el 70% de las camas críticas destinadas a coronavirus en el Gran Mendoza están ocupadas. A nivel provincial, ese índice se ubica en el 60%. “No queremos que se tensione más que esto porque va a tener dificultades en la respuesta“, expresó la funcionaria.

Antes de llegar a esos porcentajes, el presidente ya había puesto de “mal ejemplo” a Mendoza, mostrando el crecimiento de la curva de contagios “cuando hubo cuarentena y lo que pasó cuando se liberó”, en referencia al paso del aislamiento al distanciamiento social.

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Con una restricción por decreto nacional a la puerta, la Provincia reaccionó a esas declaraciones indicándole a la Nación que la situación no era tan grave como había informado Fernández, por lo que se acordó mantener la misma fase de la cuarentena (Dispo), pero con restricciones en las actividades sociales, como prohibir las reuniones familiares y los bares.

Sin embargo, el panorama cambió desde entonces y Fernández tendrá la decisión una vez más de hacer retroceder de fase o no a Mendoza, o parte de ella, como ocurrió con la circulación comunitaria, que se estableció sólo para el Gran Mendoza, exceptuando Las Heras. Después de esto, la Provincia deberá hacer lo propio a partir del próximo martes 18 de agosto, definiendo si se establecen nuevas restricciones frente al crecimiento de casos.