Poco a poco, y con muchísimas limitaciones, las actividades van retomando un poco de normalidad, la nueva normalidad. Entre ellas, están las artes marciales y los deportes de contacto que, por estos tiempos, dejaron precisamente de serlo.
El kick boxing es uno de los deportes de contacto con mayor crecimiento en Mendoza y marca, a las claras, lo que sucede en este micromundo en general. El presidente de la Asociación Mendocina de Kick Boxing, Alfonso Hidalgo, se refirió a los aspectos positivos y negativos de la “nueva normalidad” en la disciplina.
“Para los deportes de contacto pleno es una situación compleja. Desde la Asociación, lo que generamos fue una estructura de trabajo basado en sistemas de entrenamientos físico y técnico. No hacemos ningún tipo de contacto, teniendo en cuenta la situación actual”, comenzó diciendo.
“En cuanto al crecimiento, pasamos por un estado de meseta y ahora le encontramos la vuelta de tuerca porque hubo una renovación de gente y hemos apuntado más a las conferencias virtuales, se generó una app de Global Kick Boxing, y a través de cursos y seminarios, se capacitó a los nuevos instructores. Esto nos permite trabajar sobre una base más seria. Se trabajó mucho la parte de reglamento y de historia”, añadió.
Y se extendió: “Lo positivo es que ha habido una buena aceptación a todo esto. Eso nos proyecta desde otro punto de vista hacia 2021. Estamos trabajando en una estructura más seria. Necesitamos que el deporte crezca de otra manera y creo que ha sido prolífero todo esto. A mediados del año que viene habrá un seminario y viajaremos a Costa Rica, El Salvador, Honduras y Guatemala”.
“A nivel provincial, notamos que hubo un cierre de muchas academias y han quedado los referentes más importantes. Ayudó mucho a depurar el deporte en sí mismo. Uno no puede tener a una persona todos los días pegandole a una bolsa sin fundamentos“, apuntó después.
En tanto, adelantó que no habrá competencias durante este 2020: “El competidor no va a poder competir hasta 2021 con total seguridad. No va a haber contacto por este año, seguramente. Eso nos obliga a nosotros, como docentes, comenzar a trabajar desde otra perspectiva. Seguro que se ha trabajado mucho la parte física y técnica, y eso va a ser muy beneficioso para cuando todo esto se vuelva a abrir”.
Además, destacó el apoyo municipal recibido: “A nivel Gobierno sigue todo igual. En nuestro caso somos un oasis, porque el Municipio de Luján nos ha apoyado siempre. No así por parte de la Subsecretaría de Deportes, ya que no hemos recibido ningún tipo de apoyo, jamás pudimos tener un acercamiento. Cada departamento trabaja bajo una circunstancia distinta, sabemos de academias que aún no han podido abrir”.

Hidalgo es, además, el titular de la academia Alto Impacto: “Nosotros respetamos a rajatabla todos los protocolos, incluso más de lo que ellos piden. Sabemos que la sociedad estigmatiza en cuanto a estas cosas y, por eso, estamos siendo muy rigurosos. No nos hemos quedado quietos, hemos buscado la forma de crecer por otro lado: estudios técnicos e históricos, más una preparación física intensa. Esto va a ayudar a que el deporte evolucione por otro lado. La evolución lleva a que la gente se de cuenta que cuando hace un deporte de contacto, hace un deporte serio”, concluyó.
Otra de las academias en Luján de Cuyo es RC, a cargo del competidor internacional, Emanuel Ramponi. El propio atleta contó que la pandemia “nos cambió mucho todo el trabajo que veníamos haciendo. Modificamos todos los horarios, modos de entrenamiento, nos adecuamos a la nueva era y los trabajos pasaron a ser más recreativos. Seguimos trabajando a modo competitivo, pero ya no trabajamos cuerpo a cuerpo. Hacemos mucho técnico y físico”.

En tanto, contó que aprovechó la primera etapa de la cuarentena para realizar algunas modificaciones estructurales en su academia: “Cuando estuvimos parados, aprovechamos para hacerle muchas modificaciones al gimnasio. Gracias al espacio que tenemos, contamos con 9 metros cuadrados para que cada persona pueda entrenar bien”.
En Godoy Cruz, el titular de Bonati Fight Club, Walter Bonati detalló que en su academia se protegen “usando barbijos o mascarilla, sólo hacemos técnica, bolsa, paos, foco. Hacemos limpieza tres veces al día con amonio cuaternal en todo el gimnasio“.

En el mismo departamento, se encuentra H.P.F. El profesor y competidor profesional, Carlos Leppes, contó que “en H.P.F. tomamos todas las prevenciones y nos apegamos a los protocolos establecidos por el Gobierno: desinfectamos las bolsas, las colchonetas y todo lo que toquen los alumnos. Las clases son hasta diez personas, no puede haber contacto, por lo tanto las clases son distintas, ya que tampoco se puede trabajar escuela de Kick ni sparring“.
“Tenemos varios turnos por día para asegurarnos de que no se pase del cupo de personas. Cuando llegan los alumnos se desinfectan pies y manos. Todos traen su botella de agua, sus vendas, guantes y toalla“, precisó.

También se desempeña en esta academia su fundador y competidor, Rogelio Ortiz. La Máquina se prepara para competir en el WGP de Brasil y lo está haciendo “a fondo”. “El año pasado estuve muy parado. Después de que perdí el título del mundo me bajoneé y me dediqué de lleno al trabajo, por lo que me desenfoqué y perdí las metas. En enero tomé la decisión de arrancar firme. Entonces, me puse con Diego Giménez, quiero volver a pelear en el WGP. Aproveché la cuarentena para entrenar, para hacer una dieta estricta y estabilizarme mentalmente. Me traje algunas cosas del gimnasio a mi casa, me armé mi propio gimnasio y me preparo en mi casa con todos los cuidados sanitarios“, dijo.
Ortiz, que anteriormente peleaba hasta 98 kilogramos, bajará de categoría: “La meta es volver a pelear por el título en el WGP en una categoría menos. Quiero irme a los 85 kilogramos. Creo que es mi mejor categoría. Me siento muy bien, como no me sentía hace mucho tiempo. Creo que voy a estar mejor que nunca”.
En Godoy Cruz también se entrena el Team Guerrero. Su profesor, Pablo, detalló que “continuamos firmes con el entrenamiento, respetando y cuidando la salud de la mejor manera. Esto va a pasar pero, mientras tanto, tenemos que adaptarnos a las circunstancias”.

Por su parte, Mauricio Battaglia, profesor de la academia Huargos, expresó: “Nosotros estamos trabajando con un protocolo hecho a conciencia, adaptado por el gimnasio GreenFit, que es el hogar de los Huargos. Desde el momento de entrar al gimnasio hay un fuentón con agua lavandina y desinfectante para la suela de los calzados. Luego, frente la recepción, los alumnos se registran con un turno preestablecido, de hasta diez alumnos por clases. Todos deben portar su tapabocas y guantes de látex si van a trabajar con equipo de entrenamiento funcional y seguir los protocolos. Las clases se dictan con un espacio de hasta 3 metros entre cuadrados de planchas de 4×4 metros, delimitando el espacio del alumno para entrenar. Si van a utilizar equipamiento (pesas, sogas, elásticos), deben separarlo de antemano y dejarlo en su lugar de trabajo. El profe a cargo puede manejarse entre medio de las planchas para no sbrepasar el espacio que lo delimita con sus alumnos y dictar las clases sin acortar esas distancias”.
El kung fu es una de las artes marciales que volvió con mucha fuerza
El Sihing Claudio Gómez, director de Lung Fu Argentina, explicó cómo se dio el regreso del kung fu, que próximamente tendrá una competencia de manera virtual. “Nos hemos adaptado a todos los protocolos exigidos. Trabajamos al aire, parte física y técnica, con dos metros de separación entre los alumnos. Todos los alumnos llenan una declaración jurada y, dentro de la academia, cuentan con estaciones de alcohol en gel. Cada practicante trae su líquido y efectos de limpieza personales”, empezó.
“Trabajamos desde el primer día de la pandemia mediante Zoom e Instagram para que los alumnos no perdieran movilidad. Nosotros el primer mes trabajamos muchísimo con lo físico y luego trabajamos mucho con niños de 5 a 10 años. Separamos la clase de niños, Kung fu, adultos y sanda (boxeo chino)”, relató.

En tanto, contó que “este mes tenemos un torneo de Kung fu tradicional organizado por FAWK (Federación Argentina de Wushu Kung fu), mientras que el próximo mes participaremos de una competencia internacional en Chile, también de manera virtual”.
El karate continúa desde casa en varias academias
El karate, arte marcial japonés, se desarrolla, en muchas ocasiones, en polideportivos municipales. Por disposición de los municipios, no están abiertos y es por eso que muchas academias continúan dictando clases virtuales.
Ivana Caballero, profesora de la disciplina contó que “los chicos que más se prenden son los de nivel medio y avanzado, porque ya entienden más que tipo de ejercicio se pide y a la vez son más grandes y no dependen de que un adulto les maneje la conectividad ni les presten los celulares. Los horarios son martes y jueves, de 19 a 20.30 por la plataforma Meet. Quienes estén interesados en practicar, me pueden ubicar en mi face ivanacaballero17@hotmail.com”.

“Se disfruta verlos, compartir lo que piensan de la situación, ver sus estados de ánimo. La comodidad de estar en su casa calentitos para la práctica y no tener que salir al frío o lluvia para ir a entrenar. Lo que complica un poquito es no poder corregir a lo mejor algun ejercicio específico”, comentó luego.
Además, contó que, al igual que el kung fu, se han realizado torneos de manera virtual: “En lo que respecta al karate, no perdimos del todo, ya que hemos realizado torneos de competencia a nivel provincial y nacional para mantener el ránking. Los chicos han aprendido a ser un poco más independientes con el tema de conectarse, entrenarse, y mantener el físico y la mente ocupada. Lo malo es que no todos poseen los medios económicos para tener Internet”.
Volvió el taekwondo de alto rendimiento
El taekwondo de la WTF volvió en Regatas y en el Gimnasio Número 3. Se entrena con un radio de distancia de 3 metros entre cada alumno, y sólo van 10 por turno. Se entrena con barbijo, se rocían manos y plantas de los pies con alcohol en gel, se toma la temperatura y, clase a clase, se llena la declaración jurada.

Jeremías Busto, competidor de alto rendimiento, explicó: “Está bueno que hayamos retornado a las clases porque era necesario, el cuerpo lo pide. Está muy bueno cómo lo han adaptado, no compartimos material, nada. Soy deportista de alto rendimiento y soy competidor. Me he podido adaptar bien al taekwondo tradicional, sin ningún tipo de contacto. Creo que era necesario retornar a las raíces”.
