En una conferencia magistral a estudiantes del Instituto de Estudios Políticos de París, como parte de su gira europea, el presidente Alberto Fernández dio tres definiciones sobre distintas cuestiones de gestión entre lo económico y financiero, pero también sobre el envío de un proyecto de ley al Congreso para despenalizar el aborto.
- Deuda
“La deuda en Argentina es insostenible e imposible de pagar en estos términos y por eso estamos iniciando un proceso de conversación y discusión”, explicó.
“Con Axel (Kicillof) coincidimos en que pague, lo que no significa que estamos en condiciones de pagar”, dijo Fernández en relación a la decisión anunciada este martes por el gobernador de Buenos Aires, y agregó: “Argentina necesita reordenar esa deuda en acuerdo con el Fondo y los acreedores”.
- Plan económico
“No es verdad que no tenemos un plan, no lo contamos porque estamos en plena negociación y contarlo sería mostrar las cartas”, aseguró el mandatario argentino.
Y luego agregó: “Estamos jugando al póker y no con chicos”.
“El día 12 (de febrero) el ministro de Economía (Martín Guzmán) va a explicar todo lo necesario para que todos entiendan de qué se trata, para hacer sostenible la deuda. Significa darle tiempo a la Argentina para que pueda pagar”, adelantó.
En ese sentido, sostuvo que “el plan es poner en funcionamiento a la Argentina” y dijo: “me reuní con empresarios, les pedí que sigan invirtiendo”.
“Tampoco quiero que la solución sea la eterna ayuda a los sectores desfavorecidos, necesito que trabajen y generen sus propios ingresos”, destacó Fernández al responder preguntas realizadas por el auditorio.
- Aborto
Además, ratificó que enviará al Congreso “una ley que termine con la penalización del aborto y que permita la atención de cualquier aborto en los centros de salud pública”.
“En la Argentina el aborto es un delito. Es un extraño delito en los que casi nunca se condena a ninguna mujer por aborto, pero sabemos que existe”, sostuvo el jefe de Estado.
“El problema es que en Argentina todo aborto es clandestino”.
En ese sentido, manifestó que “el problema es más agudo si la clase social es más baja. Si es pobre, toda su vida corre peligro”.
“No es obligatorio para nadie, es un tema que debemos resolver desde la salud pública, porque no podemos poner en riesgo la vida de la mujer que decide abortar”, aclaró Fernández.
