Rodolfo Suarez se prepara para dar un salto en los temas de discusión habitual, todos dominados por la pandemia del nuevo coronavirus, la cuarentena infinita, aunque flexibilizada a lo largo de su implementación y no mucho más en los últimos cuatro meses que han marcado a fuego la vida de los mendocinos. Quizás, lo disonante con el único tema de discusión que logró dominarnos por completo y sujetarnos a las recomendaciones oficiales para movernos y relacionarnos en medio del miedo y el temor absolutos, hayan sido las novedades –y malas e inesperadas, para colmo– vinculadas a Portezuelo del Viento y las transferencias discrecionales de recursos que han llegado de la Nación.
Ahora, Suarez, dispuesto a cambiar la agenda, se prepara para enviar a la Legislatura su proyecto de reforma institucional que prometió en la campaña del 2019 y que anunció en su discurso virtual ante la Asamblea Legislativa el 1 de mayo. A esa apuesta sumará otro anuncio: el de la creación de la agencia Mendoza de innovación, ciencia y tecnología, con la idea de plantear una política de Estado para promover a lo largo del tiempo lo que el Gobierno llama “el ecosistema de innovación” incluyendo el diseño y la implementación de las nuevas tecnologías y el conocimiento científico. De acuerdo con lo que ha trascendido, la nueva agencia unificará varios organismos que hoy se mueven casi autónomos o alejados de alguna mirada un poco más atenta. Se menciona, por caso, al Idits, el Instituto de Desarrollo Industrial y Tecnológico y de Servicios que funciona en Godoy Cruz.
La agencia también fue anunciada formalmente aquel 1 de mayo, que mostró imágenes extrañas a los mendocinos para un acto de semejante importancia institucional: Suarez y sólo unos pocos en el recinto y los legisladores conectados virtualmente y de forma remota. El proyecto, que se encuentra en su etapa de revisión final –como el de la reforma institucional–, tendrá, además, entre los objetivos centrales “la formación de recursos humanos y la vinculación del sector productivo con las cadenas globales”.
Suarez, como la mayoría de quienes lo antecedieron, jugará su chance para modificar la Constitución. A diferencia de otros casos, tendrá a su favor que cuando se vote por sí o por no la necesidad de la reforma, no tendrá que pensar que la suma de los votos positivos y favorables superen la mitad más uno de los empadronados. El tema ya fue zanjado durante la gestión de Alfredo Cornejo cuando, al promulgar aquella prohibición de los intendentes a ser reelectos más de una vez que había sido aprobada en el 2009, obligó a la Corte a interpretar el viejo y conocido fallo de Aída Kemelmajer que pasó a la historia como “la mayoría Kemelmajer”. Finalmente, el año pasado, la Corte dijo que, para modificar toda la Constitución, alguna de sus partes o un solo artículo sólo es necesario que esa intención esté aprobada por la mitad más uno de quienes acudan a votar y no de los que están inscritos en el padrón.
La reforma de Suarez, o la proyectada por él, también evitará entrar en la eterna discusión de si el gobernador debe ser reelecto. Directamente, anulará esa posible disputa. Las fuentes indican que el texto del proyecto llevará impresa una supuesta prohibición para que los convencionales que discutirán las modificaciones se internen en tan controvertido asunto. Habrá que esperar cómo resuelve ese punto y de qué manera el gobernador. Por supuesto, propondrá eliminar una de las cámaras legislativas y es ahí, en ese aspecto, cuando se prevé de antemano una fuerte discusión política. Esperemos que no sólo sea fuerte, sino también de alto vuelo y no que quede enmarañada en el festival de chicanas y nimiedades que la política suele discutir.
Suarez entiende que lo que viene es un Estado en general más chico y menos gastador para enfrentar la pospandemia. Pero, si fuese por el gasto que genera la Legislatura, lejos está de que el paso a la unicameralidad sea determinante al momento del ahorro. El impacto en el presupuesto general es menor que uno por ciento. De igual manera, el gobernador admite que se trata de una medida más simbólica y ejemplificadora que otra cosa. Si fuese así, la discusión se centrará en la calidad institucional y en el sistema de controles y de revisiones de las medidas que se toman desde el Ejecutivo por parte de la nueva Legislatura y cómo se verán afectados esos objetivos de alto impacto institucional con una sola cámara.
En mayo, Suarez vaticinaba y anunciaba su intento reformista y aseguraba que significaría una reducción del gasto y del costo de la política. “Una nueva Legislatura –según el gobernador– que respete la representación territorial” y una reforma en general que reglamente los mecanismos de representación directa y elimine la elección intermedia de los legisladores. “Los recursos del Estado no son infinitos. Hay que terminar con ese mito. Los egresos deben tener relación con los ingresos. Hay que generar más riqueza. Liderar a Mendoza es comprender la crisis coyuntural y dirigirla, pero de ninguna manera significa no imaginar el futuro”, agregó Suarez aquel día.
