Kevin Álvarez Fernández (23) pasó poco más de cuatro meses en la cárcel luego de ser detenido a escasas horas del crimen de Alfredo Hilario Tello Ochoa (54), ocurrido en La Favorita, por el que está imputado. El día del hecho de sangre, el joven se encontraba en su casa –cumpliendo una condena bajo la modalidad de prisión domiciliaria– y estaba monitoreado por una pulsera electrónica.
Este miércoles, la Justicia le dictó el cese de la prisión preventiva porque se comprobó que jamás salió del domicilio el día del hecho, razón por la cual no pudo haber matado a la víctima. Debido a esto, se encamina al sobreseimiento.
Fue el juez Gabriel Bragagnolo, del Juzgado Penal Colegiado Nº2, quien hizo lugar al pedido realizado por la misma Fiscalía de Homicidio, a cargo de Gustavo Pirrello, que se encuentra subrogando a su par Carlos Torres en el expediente.
Según la información judicial, Álvarez Fernández había sido condenado en diciembre del 2017 por los delitos de amenazas coactivas y violación de domicilio.
La mañana del 25 de setiembre, en la que Tello Ochoa fue ultimado de un disparo en el pecho, continuaba cumpliendo con la sentencia en su domicilio del mencionado conjunto de barriadas del oeste capitalino.

Una de las pruebas por las que los detectives de Homicidios llegaron a Álvarez Fernández fue la vestimenta. Según los testigos, el autor estaba encapuchado pero llamó la atención que llevaba puesta una camiseta del club Godoy Cruz Antonio Tomba.
Justamente, ese día, el joven tenía esa vestimenta y había versiones que sostenían que mantenía un problema personal con la víctima. También coincidía la dirección hacia la que se había dado a la fuga el autor –hacia el sur del sector– con el lugar donde está ubicada la casa de Álvarez Fernández.
Por esa razón, la hipótesis principal de los pesquisas que ese día estuvieron bajo las órdenes de Torres indicaba que el sospechoso había quebrantado el régimen de la prisión domiciliaria para ejecutar a Tello Ochoa.
Los sabuesos allanaron la vivienda del sospechoso, lo capturaron y también incautaron cinco celulares para ser debidamente peritados.
Casi dos meses después, la Justicia le dictó la prisión preventiva a Álvarez Fernández, considerando que las pruebas presentadas eran suficientes para mantenerlo tras las rejas.

Pese a eso, en las últimas semanas se hizo una reconstrucción en el lugar del hecho, mediante la cual se probó que resulta imposible que el acusado hubiera salido de su casa y llegado hasta el lugar en el que se encontraba Tello Ochoa, sin que la pulsera electrónica informase a las autoridades que había violado la domiciliaria, explicó una fuente allegada al expediente.
Ese fue el motivo por el cual el representante del Ministerio Público no tuvo más remedio que solicitarle al juez el cese de la preventiva y la libertad, a la que, finalmente, accedió Álvarez Fernández.
De esa forma, el caso quedó sin detenidos y los detectives deberán volver, prácticamente, a foja cero.
El hecho
Tello Ochoa fue ultimado la mañana del miércoles 25 de setiembre, cuando llegó hasta el barrio El Progreso a bordo de su Ford Taunus rojo.
Allí fue interceptado por un sujeto que le disparó en dos oportunidades, impactando uno de los proyectiles a la altura de la tetilla izquierda. “Le dio en su corazón”, revelaron en ese entonces las fuentes.
La víctima era originaria de la zona de La Favorita pero se encontraba viviendo en el departamento de Las Heras. Era DJ en eventos, productor, fotógrafo y también profesor de danzas folclóricas.
