Paolo y Kim son una pareja argentina que vive actualmente en Barcelona. Según revelaron, lo hacen exclusivamente del porno en la plataforma más conocida del mundo: Pornhub.
Él tiene 31 años y ella 26 y se conocieron en 2013 en Buenos Aires. Un plan de viaje a Gualeguaychú para festejar el carnaval de aquel año, organizado por un amigo en común.
Sin embargo, luego del viaje a Corrientes, la historia se profundizó: “Para su cumpleaños fuimos a una fiesta con otra amiga. Él tenía algo con ella y yo también. Ese día terminamos en mi departamento haciendo un trío. Fue la primera vez que estuvimos”.
Todo continuó y ambos decidieron viajar hacia Europa “para probar suerte”. Previamente, conocieron a sus respectivos suegros, y emprendieron vuelo. Llegaron a Milán, Italia y en plan de no gastar los ahorros, comenzaron a buscar la forma de hacer dinero.
Fue Paolo, quien navegando por Internet, encontró una página en la que se podía hacer shows eróticos en vivo y ganar dinero. “Siempre nos gustó filmarnos mientras teníamos sexo. Era y es nuestro fetiche. Hacíamos videos que no le mostrábamos a nadie, que quedaban para nosotros. Pero esa vez encontramos un lugar en el que podíamos hacer lo mismo y ver qué onda. No buscábamos ganar dinero, aunque obviamente nos servía”, contaron ambos en declaraciones a Infobae.

“Tampoco queríamos faltarle el respeto a nuestra familia, pero sí hacer lo que nos diera la gana. En ese entonces usábamos una cámara muy mala. El primer día que empezamos los shows no sabíamos si estábamos haciendo plata. Todo ese dinero fue invertido en equiparnos mejor. En comprar la camarita, el micrófono, alguna lencería”, recordó Paolo.
Aquella noche terminaron cerca de las 6 de la mañana. Se cambiaron, fueron a desayunar y sellaron un acuerdo en el que pactaron un detalle fundamental: todo lo difundido no podía llegar a la Argentina.
“Europa tiene mucha cultura de consumo, nadie tiene vergüenza. Si bien los italianos son más reservados, es como que nos venían por atrás a decirnos que estábamos haciendo tal cosa. Se dieron cuenta rapidísimo. En ese momento le contamos a nuestros hermanos más chicos, necesitábamos desahogarnos porque estábamos solos. Ellos se mantuvieron callados. Pero después una nota que nos hicieron acá se hizo viral y todo se desmadró”, señalaron.
Sin embargo, en 2018, sucedió lo que podía ocurrir: “Se viralizó un video por WhatsApp de nuestras vacaciones en Cancún. Eran 30 segundos nuestros, teniendo mucho sexo. Nuestros papás se enteraron por el video de WhatsApp”.
Kim recordó: “Ese video le llegó a mi papá y a todos sus amigos. Estuvimos un tiempo sin hablarnos, estaba muy enojado y lo entendí. Vengo de una familia en donde el sexo no es tabú. No estuvo bueno”.
Pero también aclararon que “nunca tomamos esto como que estábamos haciendo algo mal. Era nuestro fetiche. Nos habíamos ido del país justamente para que no se enteraran, habíamos tomado todos los recaudos”, añadió Paolo.
La pareja ya llevaba tiempo subiendo contenido en Pornhub, el sitio de pornografía más visitado en el mundo. En dicha plataforma crearon MySweetApple, un canal en el que son los protagonistas exclusivos de cada escena de sexo, ubicado entre los 100 más vistos de la web, con más de 220 millones de visitas entre sus contenidos.
Paolo contó que viven del porno: “Vivimos de esto. Puedo decirte que más de la mitad de lo que ganamos lo ahorramos. Que si vamos al supermercado no miramos precios y consumimos todo lo que nos gusta. Y que una semana al mes viajamos. No hablamos de cuánto ganamos porque no queremos ensuciar lo amateur. Notamos que hay mucha gente que quiere saber cuánto ganamos para hacer lo mismo. Y se frustran, porque van atrás del dinero y se dan cuenta de todo lo que necesitás para lograrlo”.
“Seguimos viviendo la vida con la que soñábamos. No pensamos en el dinero. Tampoco estamos mirando cuánto ganamos. Sabemos que trabajamos un montón, estamos todos los días trabajando. Nuestros fans están contentos porque nunca estafamos a nadie”, agregó Kim.
Además, ella contó que se filman constantemente. “Filmarnos es nuestro fetiche, entonces la cámara nos dan ganas de filmar. A veces estamos tirados, no tenemos ganas de hacer nada, pero me da un beso y sale un video de la nada. La cámara nos excita a empezar a hacerlo. Está siempre preparada”, explicó.
“Tenemos ganas siempre, eso hizo que podamos trabajar de esto. Estamos todo el día, todos los días, teniendo sexo. También nos masturbamos un montón. Somos muy sexuales los dos. Nunca estamos desganados”, cerró Paolo.
