Claudio Tapia tenía 45 años, era asmático severo y falleció el miércoles 9 de septiembre de coronavirus. Su historia podría haber pasado desapercibida en los partes diarios de la provincia si no fuera porque era empleado del Ministerio de Salud y por ello el Gobierno expresó sus condolencias por el deceso. Con las horas comenzó la controversia en la cartera sanitaria: por qué Claudio, que pertenecía al grupo de riesgo por su enfermedad de base, no estaba realizando trabajo desde su casa, lo que podría haber evitado que se expusiera al virus y el desenlace hoy fuera otro.
La reconstrucción del último mes de vida da cuenta que Tapia, que se desempeñaba como jefe de Departamento de Coordinación de Legajos Digitales, tenía un régimen de trabajo de 14 x 14, la modalidad adoptada en el Gobierno para evitar los contagios. A pesar de ser asmático, era deportista y amante de la montaña, tal como lo muestran en las fotos.
Sin embargo, al volver a la oficina el 18 de agosto tras el periodo de trabjo remoto, comienza a manifestar síntomas compatibles de coronavirus. Sus compañeros en esa instancia le dicen que se vaya a la casa. También procedieron a desinfectar la oficina. En un primer momento, su familia llama al 0800 COVID para solicitar atención a domicilio, pero les señalan que Claudio no cumplía con los requisitos, de acuerdo con lo narrado por su ex pareja, Susana Chavez, enfermera del Notti.
Ya el viernes 21, la hija mayor de Claudio tiene fiebre y vuelve a insistir al mismo número, les cuenta que tiene poliendocrinopatía autoinmume, una enfermedad previa, y por ello le recomiendan que vaya a hisoparse al hospital El Carmen. También les avisa que su padre está con un cuadro gripal, lo que activa su derivación.

El empleado de Salud es atendido y trasladado en una ambulancia al hospital de OSEP en Godoy Cruz, donde lo hisopan, pero le dicen que se vuelva a la casa, a la espera de los resultados. Ya el lunes 24, Claudio no mejora y le informan que dio positivo. Ese día tiene una crisis. “Comenzó a desaturar. Viene la médica de A Tiempo y nos deja un suero, una guía -perfus-, un abbocath -el dispositivo para la canalización venosa-, hidrocortisona, dipiridona y diclofenac”, explicó Chaves. Como enfermera, las atenciones las hizo ella misma.
Como Claudio sigue teniendo problemas respiratorios, ese mismo día vuelven a llamar al servicio de emergencia y finalmente es internado en El Carmen. El miércoles 26 de agosto es pasado a terapia intensiva. Pero en El Carmen se encuentran con otros problemas: no hay lugar ni respirador. Por esto, Tapia es derivado a una clínica que OSEP ha contratado ante la mayor demanda. Esa clínica es el Hospital Privado. Primero lo llevan a un anexo ubicada en la calle Pedro B. Palacios, pero allí no queda y finalmente lo trasladan a la sede de calle Mitre casi Colón.
Con Tapia, en la ambulancia iba Chavez -que, según detalló, había firmado un acta que le permitía acompañarlo en esos momentos-. Pero ahí el panorama se presentaba igual de complicado: “Estuvimos esperando una hora para que activaran el protocolo. La ambulancia no tenía respirador. Tuve que pedir que lo vinieran a atender”, resaltó la mujer. Desde OSEP respondieron que las ambulancias para este tipo de traslados siempre llevan el tubo de oxígeno, pero reconocieron que a veces los pacientes deben esperar a que se desocupe una cama.
El empleado del área de Legajos de Salud estuvo internado en el Hospital Privado unos 14 días hasta su muerte. Su estado fue deteriorándose. La familia pidió el traslado de esa clínica, pero le respondieron que no podían hacerlo porque estaba intubado. “Desde el ministerio nos dijeron que ahí iba a estar cuidado”, explicó Chavez, pero luego detalló que las condiciones de internación no eran las mejores. “El estado en que lo tenían era terrible“.

La controversia
El deceso se hizo público por un comunicado del Ministerio de Salud que lleva las condolencias del gobernador Rodolfo Suarez y la ministra Ana María Nadal. La pérdida generó dolor y malestar en Salud, ya que era reconocido por sus pares luego de 25 años de trabajo. En su parte diario del jueves 10 de septiembre -ese día se consignó el fallecimiento de 6 personas-, el ministerio informa que el paciente de 45 años “contaba con una enfermedad previa“.
La principal duda es transmitida por la familia: se preguntan por qué a Claudio no le habían aceptado el certificado de su médico para poder volver al teletrabajo sin tener que exponerse al virus por su condición de asmático.
Al menos el último certificado que pudieron rescatar los familiares de los documentos personales tiene fecha del 25 de junio y fue expedido por Pablo Sáez Scherbovsky, a cargo de la fundación del mismo nombre, ya que Tapia se encontraba en un programa de investigación, explicaron sus allegados. En ese documento, el especialista indica que el paciente padece asma y sugiere aislamiento por 14 días. El Sol intentó comunicarse con el médico, pero no logró ubicarlo.

Con la implementación de la emergencia sanitaria, se dispuso que los mayores de 60 años y otras personas en grupos de riesgo no asistieran al lugar de trabajo y cumplieran funciones desde su casa. La resolución nacional 207/20 indica que, entre los grupos de riesgo, están exceptuados los trabajadores con enfermedades respiratorias, entre ellas, el asma severo o moderado. Mendoza adhirió a su vez a través del decreto 384/20.
En Mendoza, el Ministerio de Salud dispuso con la resolución 713/20 este tipo de excepciones pero además la reasignación de funciones -artículo 6- de acuerdo a la necesidad para aquellos empleados estatales que estuviesen por debajo de la edad marcada y con enfermedades de base, explicaron desde el ministerio. La situación de Tapia encuadraba en ambos marcos normativos.
En Salud, las fuentes consultadas -que pidieron reserva- apuntaron a que desde la Dirección de Recursos Humanos no le dieron el visto bueno para el home office. Pamela Cuártara, la responsable de esa área, explicó que no hay registros de que Tapia hubiera presentado un certificado pidiendo trabajar de manera remota.
De hecho, señaló la funcionaria, estos certificados médicos se presentan en la Junta Médica -que depende de la Subsecretaría de Salud, se ubica en el Coni y atiende los reclamos de todos los estatales-. “No tengo competencia ni para aceptar ni para rechazar“, recalcó para defenderse de las acusaciones que ya vio en las redes sociales. De la misma manera, Cuártara afirmó que no le llegó ningún pedido por parte del agente por el asma que padecía. “Fue el primer caso positivo en la oficina y estaba en su oficina trabajando. Nos llama la atención de que haya ido con sintomatología“, agregó la directora de Recursos Humanos.
Esta versiión es apoyada por Mariano Schenone, jefe de Asistencia y compañero de Tapia en Legajos, quien da cuenta de que el último certificado presentado había sido en marzo y fue aceptado sin inconvenientes por la Junta Médica. También señaló que si Tapia hubiera querido insistir con otro pedido, y el organismo especializado se lo hubiera negado, la vía alterna era recurrir a la Subsecretaría de Trabajo para conformar otra mesa examinadora. Pero Schenone indicó que en ningún momento Tapia le transmitió que buscaba volver al home office.
Las versiones oficiales contradicen a su vez a las de otros allegados del ministerio, que señalan que el agente no recibió esa excepción por parte de Recursos Humanos y fue obligado a ir a trabajar por falta de personal. A su vez recalcaron que, más allá de lo administrativo, está la vía informal: los empleados tienen que primero solicitar el aval de los jefes. Pero al parecer ese permiso no fue dado y Tapia tuvo que asistir presencialmente a la oficina que se ubica en la planta baja del ala este de Casa de Gobierno. No sería el único caso: detallan al menos otras dos situaciones con otros empleados que pidieron el trabajo remoto.
Cuártara en este punto rechazó estas versiones e insistió en que la que define es Junta Médica y no Recursos Humanos. Y apuntó que a todos aquellos que solicitaron el teletrabajo, se los dieron en su totalidad.
