El miércoles, el dólar paralelo alcanzó la histórica cifra de los 110 pesos, profundizando la brecha con el tipo de cambio local. Si bien el mercado del “blue” es reducido por la cuarentena obligatoria, la diferencia con los 68 pesos del oficial asciende a 62%.
Esta distancia en el mercado cambiario ya está a niveles del año 2013, cuando se produjo la mayor diferencia. En ese entonces, la brecha fue, en promedio, de 65% con un pico en septiembre del 100%.
Las causas se remontan al 2011, cuando se dispuso las primeras restricciones a la compra de dólares ante la pérdida de reservas que venía produciéndose desde fines del 2007. En 2012, la brecha fue en promedio del 32%, pero al año siguiente la situación se aceleró: el dólar paralelo continuó distanciándose del oficial, controlado por el cepo.
Con Axel Kicillof como ministro de Economía a finales del 2013, sus primeras medidas fueron el endurecimiento del cepo y una devaluación a fines de enero del 2014. El resultado fue un salto brusco de la inflación, que cerró alrededor del 40%.
La brecha siguió hasta fin del 2015 por arriba del 50% hasta la llegada de Mauricio Macri que levantó la restricción cambiaria, aunque tuvo que volver a implementarla al final de su mandato.
A pesar de lo negativo de esta situación para al economía, hubo sectores beneficiados. En 2013, permitió el récord de ventas de 0 km que fijaban sus precios en pesos en base al dólar oficial. Especialmente, de vehículos de alta gama y premium.
En estos días hay una leve situación similar en el mercado automotor de consumidores que buscan hacer una diferencia, según precisó el sitio Ámbito. Lo mismo sucedió aquel año con otros rubros, por ejemplo, el turismo.
Las compras en el exterior también se incrementaron, generando incluso colapsos en la aduana de Mendoza a Chile. Ahora, sin embargo, la situación se encuentra limitada por el coronavirus: no se puede viajar ni por turismo ni por negocios.
