El régimen de Irán ejecutó al joven luchador Navid Afkari, condenado a muerte por el asesinato de un funcionario público durante las protestas de 2018. Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el COI y la FIFA denunciaron que el joven fue torturado y obligado a confesar el crimen

La sentencia del “qesas”, es decir “ley del talión”, una pena de “retribución”, fue ejecutada este sábado en la prisión de Shiraz, al sur del país, según dijo el fiscal general de la provincia, Kazem Musavi, a la televisión estatal. La pena de muerte se aplicó “ante la insistencia de la familia de la víctima”, añadió.

El Gobierno de ese país había abierto tres casos contra Navid Afkari y su hermano Vahid. Ambos fueron arrestados en septiembre de 2018 por docenas de cargos que incluyen participación en manifestaciones ilegales, insulto al líder supremo de Irán, robo, enemistad contra Dios y asesinato.

 El 15 de octubre de 2019, la Sala 1 del Tribunal Penal de Shiraz condenó a Afkari, de 27 años, un luchador profesional que fue subcampeón nacional iraní de lucha libre, a la pena de muerte por el presunto asesinato de Hasan Turkeman, un agente de la ley durante las protestas de agosto de 2018 en Shiraz.

El 25 de abril de 2020, la Sección 32 de la Corte Suprema confirmó la sentencia y el tribunal desestimó la acusación de tortura, citando una declaración de Navid en la que dijo en presencia de un abogado que no había sido torturado y que no necesitaba ver a un médico forense.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, comentó estar “extremadamente preocupado” por el caso, y la Federación Internacional de fútbol (FIFA) ha pedido que “se salve la vida del deportista Navid Afkari”.