El monto total de créditos hipotecarios en Argentina no supera el uno por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), con lo cual el país se encuentra en un nivel “muy por debajo de sus vecinos” Chile y Brasil, señaló un informe de Abeceb.com. La consultora adjudicó el escaso desarrollo del mercado hipotecario en el país a “la alta inflación y el cortoplacismo de los depósitos”. “La acelerada evolución del índice de precios de Argentina limita las posibilidades de desarrollo de un mercado de créditos de largo plazo.

     Adicionalmente, los ahorristas colocan sus fondos a corto plazo, por lo que los bancos se ven obligados a desarrollar negocios de corto plazo”, afirmó. En este sentido, planteó que “es muy difícil que una institución financiera privada acepte otorgar fondos a plazos mayores a 10 años en pesos cuando la inflación erosiona el valor de la moneda a través del tiempo y los ahorristas optan por colocar sus fondos en plazos fijos menores al año”. Al respecto, explicó que lo que presta el banco se desvaloriza con el correr de los años, y sostuvo que “la tasa que podría eventualmente cubrir el riesgo de devaluación se muestra prohibitiva para el demandante de crédito”.

    El trabajo destacó que Chile es el país “con mayor profundidad financiera en la región, ya que los créditos para la vivienda representan, actualmente, más de siete por ciento del PBI”. El estudio indicó que Brasil se encontraba en una situación similar a la de Argentina hasta el 2008, cuando el total de préstamos para vivienda no llegaba a dos por ciento del PBI. Sin embargo, remarcó que el principal socio del Mercosur en los últimos tiempos logró apartarse luego del estancamiento para expandir su mercado financiero, llevándolo a niveles superiores al tres por ciento del PBI. Según precisó, el crédito hipotecario en Brasil se elevó de 1,5 por ciento del PBI en el 2003 a 3,5 por ciento en julio del 2010. El informe atribuyó el repunte a la estabilidad del valor de la moneda y la baja del riesgo país, que propiciaron la financiación de la adquisición de viviendas de parte de los sectores altos y medios de la población.

     En el caso de Argentina, subrayó que, tras la devaluación del 2001, la proporción de operaciones de compra de viviendas realizadas con créditos cayó fuertemente y hasta ahora no ha podido recuperarse. El informe constató que en el 2001 se registraron en la Ciudad de Buenos Aires 20.353 operaciones inmobiliarias con hipotecas y 59.407 sin hipotecas, mientras que el año pasado las cifras fueron de 4.811 y 71.139, respectivamente. Asimismo, consideró que las líneas hipotecarias que ofrecen los bancos “resultan inalcanzables para la clase media, pese al dinero que ha volcado al mercado el Gobierno a través de la Anses”.

      “Se exigen ingresos familiares que no se condicen con la realidad del mercado laboral”, criticó el informe. La consultora advirtió que “revertir la tendencia parece difícil en tanto la inflación se acelera y no se evidencia estabilidad de largo plazo en el valor de la moneda”. El 30 de setiembre, la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) presentó en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires una propuesta para desarrollar créditos hipotecarios con una tasa de interés de entre 4 y 9 por ciento y hasta 30 años de plazo para adquirir hasta 70 por ciento de una nueva vivienda. La propuesta de los empresarios apunta a que estos créditos se instrumenten a través del sistema bancario, y estarán respaldados por productos de inversión a largo plazo fondeados por inversores institucionales, individuos, empresas y el mismo Estado.