La gente necesita abandonar la obsesión con el Índice de Masa Corporal  (IMC) y repensar la forma en que juzgan la obesidad, según un nuevo informe.

Investigadores de la Universidad de Alberta dicen que la métrica, que mide el tamaño corporal de una persona desde su peso y estatura, se ha convertido en un punto de referencia en la medicina moderna.

Pero el Índice de Masa Corporal (IMC) no sólo es un mal indicador de lo saludable que se es, sino que puede llevar a que los médicos prescriban un tratamiento incorrecto para los pacientes, dicen los científicos.

El IMC ganó popularidad en la década de 1970 como una forma de evaluar la grasa corporal. Un IMC saludable se ubica típicamente entre 18,5 y 24,9.

Por debajo de 18,5 se considera bajo peso. Los IMC entre 25 y 29,9 caen en territorio de sobrepeso, y más de 30 se considera obesidad.

YouTube video

Es útil para el seguimiento de las tendencias de peso corporal de la población, pero tiene limitaciones bien conocidas cuando se aplica a las personas, dijo a Live Science el Dr. Arya Sharma, un investigador de la obesidad en la Universidad de Alberta en Canadá.

Por ejemplo, muchos atletas profesionales califican como sobrepeso u obesidad basándose únicamente en su IMC. Pero tienen mucha más masa muscular, que pesa proporcionalmente más que la grasa.

Y mientras que alguien con un IMC de más de 30 se considera obeso por la métrica, en realidad puede ser perfectamente sano, metabólicamente hablando, según el Dr. Sharma.

Su presión arterial es normal, su hígado funcionando bien y sus niveles de colesterol dentro de los límites normales.

Por otro lado, algunas personas con IMC por debajo de 30 tienen problemas de salud que podrían mejorar si perdieran peso.

La Asociación Médica Americana clasifica la obesidad como una enfermedad, pero el tamaño por sí solo no es una enfermedad, dijo el Dr. Sharma.

“El IMC es un tamaño de ropa … Me dice lo grande que eres”, dijo.

“No me dice lo enfermo que estás. El IMC no es un buen criterio para diagnosticar una enfermedad”, afirma el especialista.

Las compañías farmacéuticas y de dispositivos médicos usan el IMC para decidir a quién incluir en sus estudios de tratamientos contra la obesidad, en tanto que las compañías de seguros lo utilizan para determinar la cobertura.

Sin embargo, los investigadores dicen que muchos no reconocen que el IMC es sólo un número rápido para decirles a los pacientes si tienen un problema de peso.

“Lo que cualquier especialista en obesidad debe hacer es usar el IMC como primer paso, y luego ir más allá del IMC según sea necesario”, dijo a Live Science el Dr. Scott Kahan, director del Centro Nacional de Peso y Bienestar.

El Dr. Sharma dice que debe hacerse un cambio del diagnóstico basado en el IMC de la obesidad a un enfoque más holístico, basado en la salud.

Esto implicaría un chequeo de problemas de salud física, como diabetes o problemas en las articulaciones; una mirada a problemas de salud mental, como depresión o ansiedad social; y la salud funcional, incluyendo la capacidad de sobrellevar las actividades del día a día.

El Dr. Kahan dijo que, por ejemplo, si dos pacientes vienen con hipertensión y colesterol alto, pero con IMC de 21 y 31 años, sabe que uno necesita perder peso y el otro necesita tratamiento directo de los problemas cardiometabólicos.