El desembarco de Milo J en el ciclo Tiny Desk no pasó desapercibido: el joven artista llevó el folklore, la memoria y la identidad argentina a uno de los escenarios musicales más influyentes del mundo.

Con apenas 19 años, el cantante protagonizó una presentación que marcó un nuevo paso en su proyección internacional al participar del ciclo Tiny Desk. Lejos de adaptar su propuesta a un formato global, eligió reforzar sus raíces: combinó géneros como la zamba, la chacarera y la murga, en un repertorio atravesado por el pulso latinoamericano.

El show no fue solo musical. Sobre el tradicional escritorio del Tiny Desk, el joven artista construyó una escena cargada de símbolos: un ejemplar del Martín Fierro, referencias a Mercedes Sosa, una bandera argentina y objetos vinculados a la memoria colectiva.

Acompañado por la murga uruguaya Agarrate Catalina, construyó un cruce cultural rioplatense que potenció el carácter colectivo de la propuesta.

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