El presidente Alberto Fernández brindó este miércoles una conferencia en la sede central de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) durante su gira por Chile y destacó la importancia de la gratuidad de la educación pública en la Argentina. Allí se refirió a Domingo Faustino Sarmiento como el responsable de la instrumentación del guardapolvo blanco en las escuelas, pero esta política educativa fue posterior.
“La educación pública no empezó en la universidad. Empezó en la escuela primaria, cuando en el siglo XIX liberales de la mejor cepa, como Sarmiento o Alberdi, propusieron que todos los chicos en la Argentina tuvieran un lugar donde aprender y maestras que los eduquen. Eran muy liberales pero entendían la importancia de esa educación y no la dejaron en manos privadas. La asumieron como parte de la responsabilidad del Estado. Y hasta Sarmiento tuvo una idea maravillosa, y es que todos los chicos vayan al colegio con un guardapolvo blanco, un delantal blanco, para que toda diferencia social quede oculta debajo de ese delantal blanco y todos sean tratados del mismo modo”, dijo el presidente, pero el dato no es correcto.

Los orígenes del tema se remontan al 23 de diciembre de 1915 el Consejo Nacional de Educación, presidido por el doctor Pedro Narciso Arata, recomendó al personal docente que usara guardapolvo en la escuela y que les inculcaran a los alumnos de primaria “vestir con sencillez”.
Al año siguiente, el reconocido médico Genaro Giacobini, concejal y benefactor de los barrios del sur de la Ciudad, pidió que se otorgara una subvención mensual para el Consejo Escolar 19 (Parque Patricios y Pompeya) destinada a alimentos, útiles y ropa para los alumnos. Por primera vez, se contempló el guardapolvo.
Finalmente, el 1 de noviembre de 1919 se aprobó oficialmente la recomendación de usar guardapolvo blanco, considerándolo “uniforme característico del traje escolar”. Fue durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen, a través de la instrucción de su ministro de Justicia y Educación, el riojano José Santos Salinas. De esta manera, el ciclo lectivo de 1920 fue el primero en el que el guardapolvo llegó de forma masiva a los colegios primarios. La obligatoriedad de su uso recién tuvo lugar 22 años más tarde, en 1942.
