Aquel gordito es un barril sin fondos. La piecita del fondo. Metele pata a fondo. Como observamos, la palabra fondo tiene muchas aplicaciones. En las casas humildes de mi pueblo, el fondo era el baño, sencillamente porque el baño estaba en el fondo. Bah, el baño, un retrete en el medio del desierto, que no tiene nada que ver con la retreta del desierto. Últimamente en nuestro país se habló y se sigue hablando de un fondo muy particular: el Fondo del Bicentenario. Plata que el Poder Kejecutivo, o sea, Ejecutivo con K, quiere, necesita, reclama para pagar parte de la deuda externa. La deuda interna puede esperar. Para tratar de ser justos, debemos reconocer que no es una deuda que haya contraído este gobierno, sino por los Menem, los De la Rúa, y varios ministros de Economía que no quiero nombrar por miedo a que se me devalúe el monólogo. Cristina se mandó hace un tiempito atrás un DNU, que no es la sigla de la Dirección Nacional de Usureros, sino la de decreto de necesidad y urgencia. Lo hizo para pedirle al Banco Central que largara los morlacos de las reservas, de ser posible en dólares y de ser posible con la cara de George Washington. Esto le costó el puesto a Redrado, porque Redrado dijo no y terminó en la vereda del frente del banco central vendiendo DVD truchos de la película Evita. Entonces, los legisladores de la suposición, perdón, de la oposición, gritaron: “¡Ya va a ver esa cuando tratemos el asunto en el Congreso!”. Y algunos jueces gritaron: “¡Esto es inconstitucional, el Gobierno no está en su sano juicio!”. Y ahí estaban todos viendo cómo darle una lección cívica a Cristina y sus K-chorros. Pero resulta que Cristina fue al Congreso para anunciarles que no debían preocuparse más por el DNU del Fondo del Bicentenario porque “ya lo derogué, chicas y muchachos. Firmé otros dos nuevos DNU y la plata que necesitábamos ya está con nosotros. Je, je, je… no contaban con mi astucia”. Y los legisladores supositores, perdón, opositores, quedaron más desubicados que San Francisco en una sinagoga, y los jueces más desorientados que el Roña Castro en el Colón. Ahora están diciendo: “Esto es una burla. Esto es una infamia. Esto es una tomada de pelo. ¿Para qué sirve el Congreso?”. Ah, no sé, chicas y muchachos, nosotros les dimos un mandato el 28 de junio del 2009. A ver si lo cumplen y no permiten que, simplemente, los pasen para el fondo.