Con el objetivo de atraer inversiones extranjeras, el equipo económico de Alberto Fernández trabaja en una medida para facilitar el giro de utilidades de las empresas cuyas casas matrices están radicadas fuera del país y para eso podría flexibilizar el cepo cambiario.

“Lo primero que hay que hacer para flexibilizar el cepo es permitir que puedan sacar los dividendos”, dijo uno de los colaboradores de confianza de Fernández.

“Las empresas están decidiendo ahora dónde van a invertir en los próximos años y con el lío que hay en América Latina lo más probable es que no venga un mango. Si encima no los dejamos girar los dividendos, nos van a tachar de la lista sin dudarlo”, explicó un dirigente.

Según las últimas disposiciones del Banco Central, las empresas no pueden acceder al mercado de cambios oficial para atesoramiento. Solo pueden comprar divisas para pagar deudas y para importaciones y exportaciones, aunque con límites en los plazos de liquidación.

En la práctica, muchas empresas se vieron desincentivadas a traer dólares, porque no los pueden sacar. Pero además el cepo provocó varias complicaciones en las operaciones diarias y deudas con sus casas matrices.

La necesidad de flexibilizar las restricciones para el giro de divisas al exterior fue parte de la conversación que el presidente electo mantuvo con el presidente francés, Emmanuel Macron, el sábado 9 de noviembre. El mandatario europeo le transmitió la preocupación de una empresa de su país que desarrolla un proyecto de explotación de litio en el norte de la Argentina.