Este miércoles debutan las nuevas medidas de control cambiario anuncias por el Gobierno, que impuso un anticipo del 35% de impuesto a la Ganancias o a Bienes Personales para la compra del dólar ahorro, y hay expectativas por lo que puede ocurrir con el dólar libre.
Analistas sostienen que el blue podría sufrir un salto adicional ante las mayores restricciones para acceder a la divisa oficial. La cotización informal cerró este martes en torno a $131 (monto ya considerado alto en términos reales) y se podría disparar a $150 o $160 en el corto plazo, aseguran en las cuevas porteñas.
En este sentido el presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Ángel Pesce, dijo que esperan que las medidas anunciadas ayuden a bajar la brecha cambiaria. Y consultado acerca del posible efecto sobre la cotización del mercado del dólar blue, afirmó: “No sabemos lo que pueda llegar a pasar. Se trata de un mercado ilegal al que acuden delincuentes de todo tipo”.
El dólar ahorro (oficial más el 30% del impuesto País) que cerró en torno a $102, se irá a $137 luego de sumarle el 35% de Ganancias que aplicará el Gobierno. Paradójicamente, arrancará este miércoles siendo más caro que el blue.
Pero en el mercado informal creen que el valor del billete en la calle irá subiendo para compensar ese incremento. Si el mercado paralelo tuviera que buscar el equilibrio subiendo en la misma magnitud (35%), el precio del blue sería $176.
Tras alcanzar los $138 a fines de agosto, el dólar ilegal viene tomando un sendero a la baja durante los últimos días, aunque las nuevas restricciones impuestas por el Banco Central (BCRA) y la AFIP pueden cambiar la tendencia. Según los cálculos de los cueveros, “el blue no tiene techo”.
La brecha con el mayorista, que alcanzó un máximo de 104% a mediados de mayo, bajó a 95% a fines de julio y ahora está en el 74,2%, nuevo mínimo desde el 22 de abril pasado.
La mayoría de los analistas sostiene que las decisiones oficiales que restringen el acceso a los dólares a través del mercado oficial aliviarán la presión sobre las reservas en el corto plazo, pero no son sostenibles en el largo plazo y podrían provocar un incremento en las brechas cambiarias.
