En el ajedrez político mendocino, quien más está sufriendo la grieta es el peronismo; el tradicional, el histórico, el que a veces mira con recelo al kirchnerismo, pero que sabe que sin esa pata quizá estaría esparcido en pequeños espacios.

El principal problema lo tienen aquellos que tienen roles ejecutivos. Los intendentes, básicamente. Tienen la responsabilidad de salir y dar la cara frente a su gente. Y son los que más expuestos están. Basta con que algún vecino pegue un grito para que se escuche desde el despacho privado. Eso no ocurre en otros ámbitos. No lo padecen los legisladores provinciales y mucho menos los nacionales. Ni hablar, claro está, los que sólo tienen cargos partidarios.

La tensión entre la Casa Rosada y el Gobierno de Mendoza inauguró un nuevo round en que, con claridad, quedaron expuestas dos fórmulas antagónicas de administrar la pandemia. Con una ventaja para Rodolfo Suarez: la palabra final siempre la tendrá Alberto Fernández. Significa que no tendrá que asumir el desgaste de medidas que pueden resultar antipáticas para la provincia. Y, de esa manera, pondrá en un aprieto a la oposición local.

Ocurrió cuando el presidente puso en duda la construcción de Portezuelo del Viento y sucede nuevamente ahora, con la posibilidad de que, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, decida establecer una restricción de circulación en territorio mendocino, con el rechazo explícito del gobernador.

El peronismo tiene que decidir de qué lado va a estar. No es una tarea fácil. Por un lado, porque si le da la espalda a la Rosada no sólo erosiona aún más en Mendoza la imagen de Fernández. Por el otro, porque sabe que más allá de la frase políticamente correcta que indica que “la prioridad es la salud de la población”, conoce los números de las últimas encuestas, propias y ajenas, que hablan de un hartazgo generalizado frente a la cuarentena y de una fuerte caída en la credibilidad de los principales dirigentes, en especial, la del primer mandatario nacional.

Ninguna medida decretada por el poder central, funciona sin acompañamiento ciudadano. El 79% de los mendocinos, se opone a nuevas ‘restricciones’.
Esas ‘soluciones’, sólo aceleran la caída de @alferdez. Su credibilidad, cayó en Mza del 52% al 40,7%, este mes.

— Martha Reale (@marthareale) October 10, 2020

“Pase lo que pase, tenemos que apoyar la decisión del gobernador. Más allá de que Alberto esté cuidando la salud de todos, tenemos que respaldar lo que se decide en la provincia”, señaló el intendente de uno de los pocos departamentos que administra el PJ. Sin embargo, reveló que existe malestar con Suarez por tema puntual: la transparencia de los datos de la pandemia.

En eso coinciden todos. Además, apuntan a los problemas de gestión en el Ministerio de Salud. “Hay plata mal gastada. Se compraron miles de testeos y después eso no se ve reflejado en los números que publican”, aseguró otro que, más allá de ratificar que respaldará la política de apertura de actividades de Suarez, “lo cierto es que a nuestro gobernador le gusta que la decisiones las tome Alberto. Entonces él evalúa cómo moverse para evitar el costo político”.

El apoyo a Suarez para evitar nuevas restricciones tiene que ver con el paisaje que ven a diario, con cientos de personas que tratan de generar algún tipo de ingreso frente al desempleo. Es una suerte de último recurso ante la crisis económica. Si la provincia vuelve a cerrarse, descifran un panorama con consecuencias severas.

Para los jefes comunales opositores es clave hacer correcciones en algunas estrategias epidemiológicas. E insisten con los datos. Para tener una noción de cuál es la situación en la provincia y en cada departamento deben acudir a médicos amigos en diferentes hospitales. “Y a eso le tenemos que sacar el IVA –bromearon-, porque siempre hay intereses personales o un cansancio lógico; por lo tanto, nunca vemos la foto completa. Suarez tiene que ser más preciso. ¿Qué es esto de decir que una persona de 50 años muere porque ‘tenía enfermedades asociadas con la edad’? Es muy poco claro. Si nos dejamos llevar por lo que nos dicen en los hospitales, vamos camino a una fase 1”.

En Casa de Gobierno, en cambio, creen que el anuncio de Alberto no sólo está lejos de tener un objetivo sanitario, sino que lo ven como una estrategia para tapar la serie de desatinos que viene mostrando la gestión nacional, y se enfocan puntualmente en temas como pobreza, desempleo y dólar; tres temas que también impactan de manera directa en los mendocinos. “Si hasta del sector bodeguero – reconocieron- no está pidiendo que esperemos un poco con la liquidación de las exportaciones”.

Y aclaran: “¿Cómo puede ser que tuvo una videoconferencia con los gobernadores y no dijo nada? Un día después salta con esto. Ya nadie confía en de Alberto”.