Carlo Acutis, el adolescente italiano con dos pasiones la fe y la informática -que murió a los 15 años por una leucemia fulminante- este sábado será proclamado beato en una ceremonia solemne en Asís, que presidirá el cardenal Agostino Vallini.
Su causa de beatificación comenzó en 2013. En julio de 2018 el papa Francisco lo declaró “venerable”, título que la Iglesia católica le concede a quien, por la práctica de las virtudes ejercidas en vida, es considerado digno de ser venerado por los fieles.
A Carlo se le atribuyó luego un milagro por su intercesión, paso indispensable para ser beatificado. Este se registró en Brasil, en el séptimo aniversario de su muerte, el 12 de octubre de 2013, en Campo Grande, capital del Estado de Mato Grosso del Sur. Allí, un niño de 6 años se curó inexplicablemente de una grave anomalía que padecía desde su nacimiento en el páncreas.
“Padre Marcelo Renório invitó a los parroquianos a rezar una novena y apoyó un pedazo de camiseta de Carlo sobre el pequeño paciente, que al día siguiente empezó a comer y cuyo páncreas repentinamente estaba sano sin que los cirujanos lo hubieran operado”, contó su mamá, Antonia Salzano, en una entrevista al Corrierre della Sera, en la que aseguró que ella también recibió de su hijo-beato señales milagrosas.

La veneración por este joven ha ido creciendo en los últimos meses cuando se conoció la historia de un chico normal que le encantaba jugar al fútbol, ir a la montaña y le apasionaban las computadoras y a pesar de crecer en una familia no practicante, creó una nueva forma de anunciar el Evangelio a través de aplicaciones y vídeos.
Acutis nació en Londres en 1991 pero vivió en Milán y murió en 2006, con 15 años, debido a una leucemia fulminante.
Los medios de comunicación explican que se trata del primer beato “millennial”, nativo digital, y ejemplo de que la tecnología puede ser muy positiva. Así lo explicó el papa al afirmar que Acutis “supo utilizar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio, comunicar valores y belleza”.
Se trata de una de las beatificaciones más rápidas que se han aprobado, ya que sólo han pasado 14 años de la muerte del chico.
