Empresarios, sindicalistas y el Ministerio de Trabajo deben resolver un incremento en el salario mínimo, vital y móvil, que en la actualidad es de 1.500 pesos mensuales.
En la cartera laboral explicaron que la decisión de pasar a un intermedio hasta hoy se debió “a las diferencias y distancias entre las propuestas presentadas por las partes empresaria y la sindical en la reunión de la Comisión del Salario”.
“Las mismas partes plantearon el pedido de un cuarto intermedio. El ministro Carlos Tomada analizó la situación y de común acuerdo se tomó la decisión de la postergación”, señalaron.
La CTA reclamó en la mesa de negociación salarial una suba de 56,47 por ciento, lo que implica elevar el haber mínimo a 2.347 pesos a nivel nacional, aunque expresaron su predisposición a aceptar un piso de 2.200 pesos, que es el monto del aumento de la canasta básica, según sus cálculos.
A su vez, solicitaron que el salario mínimo sea valor de referencia para la administración pública tanto a nivel provincial como municipal.
El vicepresidente de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, refutó la postura de la CTA, al considerar: “Si se va a definir como intransigencia simplemente el no acceder a la posición de ellos, para nosotros es intransigencia de ellos pretender cifras de la materia que proponen”.
Funes de Rioja admitió que “hay diferencias” notorias entre las partes. No obstante, contó que “las posibilidades de coincidencia en la negociación son menos diversas con la CGT que con la CTA”.
