El presidente Alberto Fernández sostuvo este miércoles que el Poder Ejecutivo está “tratando de poder mandar esta semana (al Congreso) las normas de los proyectos de leyes vinculadas a la interrupción voluntaria del embarazo y la ley de los 1000 días”, según afirmó en declaraciones a radio Delta.
El envío se realizará en medio de las críticas recibidas por la Iglesia y ante el reclamo de legalización realizado por el movimiento de mujeres en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y el paro de este 8 y 9 de marzo.
En una entrevista televisa, el Presidente afirmó el martes por la noche que la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo “no es volver obligatorio el aborto” y sostuvo que “respeta” las diversas posturas al respecto.
Se incluirá la denominada “objeción de conciencia”, según adelantó el ministro de Salud, Ginés González García, este fin de semana en declaraciones periodísticas.
Además, detalló que el proyecto -que se sumará al ya existente de la Campaña Nacional por el Aborto legal, seguro y gratuito- propondrá que el plazo prevista en el texto para realizar el procedimiento sea hasta la semana 14 de gestación para proteger a “quienes llegan tarde, mal, y no tienen acceso”.
“Tenés que darle un par de semanas más porque después de eso no se puede. Esa es la razón, no es una pelea biológica del tamaño del embrión, es un problema de accesibilidad, nada más”, enfatizó.
“El proyecto va a ser muy explícito, pero va a tener penas, no sobre la mujer, pero sí con quien cobre, el que salga fuera de la norma, el que lo haga después de las 14 semanas, con el médico que lo haga, el que usufructe económicamente, el que no cumpla con las causales como riesgo de vida de la mujer o violación”, añadió.
