La caída de 25 por ciento del consumo de carne anual, las trabas a la exportación y los altos precios de la hacienda provocaron que el mayor frigorífico exportador del mundo, JBS, no encuentre inversores para sus plantas en Argentina. El frigorífico brasileño JBS, el mayor exportador mundial de carnes que en el 2007 adquirió Swift por 225 millones de dólares, puso a la venta tres plantas ubicadas en Pontevedra y Berazategui, Buenos Aires, y en San José, Entre Ríos, y se encontró con un notable desinterés por invertir en Argentina, el país de las mejores carnes del planeta. Según indicó el diario paulista O Estado, fuentes de la industria admiten que “no hay interés” en adquirir las instalaciones pertenecientes a JBS en Argentina, y reconocen que las ofertas recibidas por las mismas, “son muy bajas”. El caso JBS –dueña de las marcas Swift y Cabaña Las Lilas– fue analizado por el propio secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, durante el habitual encuentro semanal que mantuvo con representantes del sector frigorífico.
En los últimos meses, hechos similares representaron verdaderos cimbronazos para el sector: el cierre del frigorífico Mattievich en la ciudad santafesina de Carcarañá y el acuerdo de reducción de personal en la planta de Santa Elena. Días atrás, el titular de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne, José Fantini, admitió la existencia de 10 mil empleos “en peligro” por la crisis que enfrenta la actividad, y expresó, oportunamente, que el subsidio oficial (para pagar sueldos) no representa una solución a la crisis que enfrenta la actividad. En el sector cárnico reconocen que sobre el negocio pesan cuestiones como las trabas a la exportación o la drástica reducción de 25 por ciento en el consumo de carne, que pasó de 70 a 56 kilogramos per cápita anuales durante el último
