Australia está en llamas desde septiembre de 2019 en distintas zonas y las llamas son incentivadas tanto por la sequía como por el cambio climático. La catástrofe, que entre otras consecuencias está matando a gran parte de la fauna autóctona, también es global: el humo de los incendios está llegando a Argentina y si bien no traería graves problemas sí podríamos llegar a percibir el sol de una manera diferente a la que estamos acostumbrados.
Así lo explica el Servicio Metererológico Nacional, que publica en la red social Twitter un hilo con el fenómeno. El humo, según el organismo, “es transportado por los sistemas frontales que se desplazan de oeste hacia el este”.
“¿Qué consecuencia puede tener? Ninguna muy relevante, solo un atardecer y un Sol un poco más rojizo”, precisa.
El humo de los incendios de #Australia llegó nuevamente a #Argentina. Es transportado por los sistemas frontales que se desplazan de oeste hacia el este. ¿Qué consecuencia puede tener? Ninguna muy relevante, solo un atardecer y un Sol un poco más rojizo. ¿Por qué? Abrimos hilo pic.twitter.com/k6mLImCE2h
— SMN Argentina (@SMN_Argentina) January 6, 2020
El fenómeno tiene que ver con la luz del Sol. Y esta cuestión se explica en estos cuatro twits continuados sobre los colores del espectro visible y las ondas y la participación de la atmósfera.
Tiene que ver con la luz del sol, que en realidad es blanca, y con lo que le pasa en la atmósfera. El color blanco de la luz está compuesto por la mezcla de todos los colores del espectro visible. Estos colores son los que se ven cuando descomponemos la luz con un prisma. pic.twitter.com/J7QpwDar9X
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La dispersión de Rayleigh, descubierta por John Srtutt (3° Barón de Rayleigh), es la dispersión de la luz visible (o cualquier radiación electromagnética) por partículas que son mucho más pequeñas que la longitud de onda de los fotones dispersados. ¿qué? pic.twitter.com/J9oBembJpw
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La radiación electromagnética se emite en forma de ondas, y las hay de todas las longitudes posibles. Pero existe un grupo de estas ondas que pertenecen a la luz visible. El violeta tiene la longitud de onda más corta y el rojo la más larga. En el medio están los otros colores. pic.twitter.com/aeUnk2YbOd
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Cuando la luz blanca ingresa a la atmósfera, encuentra partículas en el aire que absorben algunas de esas ondas y luego emiten otras en todas direcciones. Las ondas que absorben o emiten están relacionadas con el tamaño de las partículas que la luz intercepta en su viaje. pic.twitter.com/lOMpsX58zf
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Ahora bien ¿por qué veríamos un sol más rojizo por el humo de incendios desatados a miles de kilómetros de distancia? Así lo explican los científicos del SMN:
“Los aerosoles y partículas generadas en los incendios, son bastante grandes y dispersan mucho mejor las ondas que corresponden a los colores naranjas y rojos. Es decir, que son esos colores los que llegan a nuestros ojos, y por ese motivo, el cielo se vuelve mas rojizo”.
En definitiva, se trata del mismo principio que “hace que el cielo sea azul. Las moléculas de nitrógeno y oxígeno del aire son muy pequeñas en comparación a la longitud de onda de la luz del Sol (mil veces más pequeñas), así que dispersan las longitudes de onda más cortas (azul y al violeta)”.
