Se notaba. Al pibe se le notaba algo especial. Tenía una pegada exquisita y cada vez que tocaba la pelota, le daba el destino pretendido. Cuando sus compañeros le pedían el balón señalando la cabeza, la pelota iba ahí.

Sus pases rara vez fallaban. Hacía los tiros de esquina y los tiros libres, y cada envío tenía la precisión deseada por el pie izquierdo. Ese pibe había nacido el 25 de junio de 1962 y se lucía en Godoy Cruz junto a otros chicos de esa categoría. Integraba la “octava maravilla”, llamada así por los resultados logrados y el fútbol que mostraban esos niños. Por supuesto que el Tomba fue campeón invicto con una gran diferencia entre los goles a favor y en contra. Y porque José Daniel Ponce, el Bocha, integraba el equipo.

A medida que los chicos pasaban de categoría y continuaban los éxitos se transfería el nombre: la Séptima Maravilla, la Sexta…

Con 16 años ya jugaba en la cuarta división y el DT del Tomba, Aroldo Cortenova, repetía a menudo entre sus colaboradores: “A este zurdo lo voy a poner en primera, tiene mucha calidad y no se achica”. Y llegó el 8 de octubre de 1978, por la 25° fecha del torneo Oficial de la Liga Mendocina (se jugó a tres ruedas). Ponce, con 16 años, debutó en la primera y metió el gol del triunfo por 1 a 0 ante Deportivo Guaymallén. Ese año la Lepra sería el campeón anual.

Ahí estaba José Daniel Ponce, afianzado en la Primera con 17 años. Pero duró poco en Mendoza: su estilo fue codiciado por Estudiantes de La Plata, que se lo llevó por 100 mil dólares a principios de 1980.

El pibe se había transformado en un juvenil “con futuro promisorio” y con 18 años, el 22 de junio de 1980, por la 25° fecha del torneo Metropolitano, se produjo su debut en el fútbol profesional. Argentinos Juniors, con Diego Armando Maradona, recibía a Estudiantes, dirigido por el Piojo José Yúdica. A los 11’ del segundo tiempo se lesionó el defensor Wagner y lo remplazó por un volante ofensivo: el Bocha Ponce. Pero fue triunfo del local 1 a 0.

En 1982 asume Carlos Salvador Bilardo en Estudiantes y el torneo Metropolitano de ese año recién culminó el 14 de febrero de 1983. Ese día vencía en el último partido 2-0 a Talleres, en Córdoba, y luego de 15 años Estudiantes era nuevamente campeón. Ese título catapultó al Narigón a la Seleccion Nacional.

Aquel extraordinario equipo de Estudiantes contaba con tres “10” en el campo: Sabella, Ponce y Trobbiani y tenía como volante de marca a Miguel Angel Russo (el actual DT de Boca). Ganó 21 partidos, empató 12 y solamente perdió 3.  Sumó 54 puntos de los 72 en juego. Convirtió 50 goles y le metieron 18.

Bilardo remplazó a Menotti en la Selección Argentina después del Mundial de España ’82, y Carlos Luján Manera asumió en Estudiantes para llevarlo a otro título: el Nacional 1983.

El Narigón comenzó su ciclo en un amistoso frente a Chile, en Santiago con un 2 a 2, en mayo de 1983. Para la revancha frente a los chilenos en Buenos Aires, en la cancha de Vélez Sarsfield, el DT hizo debutar en la Selección al pibe que había visto crecer en La Plata.

Ponce era titular ese 23 de junio de 1983, al lado del Beto Alonso. Argentina formó así: Fillol, Clausen, Trossero, Ruggeri, Garré; Arregui, Marangoni, Ponce, Alonso; Calderón y Morete, que convirtió el gol del triunfo 1 a 0. Después entraron Insúa, Jorge Rinaldi y Olarticoechea.

El mendocino Ponce volvería a jugar en julio contra Paraguay y también tuvo su lugar en la Copa América. Lo distinguía siempre “su buena pegada y sus aciertos en los tiros libres y además la precisión en los tiros de esquina”. Bilardo lo había tenido horas y horas practicando.

Tuvo un breve paso a préstamo en 1984 en Atlético Tucumán (cinco partidos), regresó a La Plata y pasó en 1985 a Junior de Barranquilla.

El chico de la “Séptima maravilla” de Godoy Cruz era convocado por Bilardo en cada partido y su máxima expresión la alcanzó en un amistoso jugado en Dusseldorf, en Alemania contra el equipo anfitrión. El 12 de setiembre de 1984 el seleccionado argentino tuvo en a los once iniciales con: Pumpido; Russo, Brown, Trossero, Garré; Giusti, Trobbiani, Ponce, Bochini; Burruchaga y Gareca. También jugaron; Camino y Jorge Rinaldi.

Argentina ganó 3 a 1 y Ponce anotó dos goles, uno de tiro libre que dejó parado Schumacher. El otro gol fue de Burruchaga. En esa mini gira Argentina también superó a Suiza 2-0 con goles de Dertycia y Ponce; a Belgica 2-0 (Ruggeri y Trobbiani).

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En las Eliminatorias rumbo al Mundial de México 1986, Ponce tuvo participación activa. Y luego de obtener la clasificación jugó un par de amistosos frente a México. En Los Angeles igualaron 1 a 1 y el 17 de noviembre de 1985, en Puebla. Se repitió el resultado con gol de Ruggeri para Argentina. Ese día jugaron: Islas; Cuciuffo, Brown, Ruggeri, Trossero; Giusti, Batista, Bochini, Maradona; Borghi y Almirón. Apenas iniciado el ST ingreson Barbas por Trossero, Pasculli por Borghi y Bocha por Bocha: Ponce por Bochini. A los 30’ Dertycia por Almirón.

Ponce no tenía ni un presagio que esa sería su última aparición en la Selección, donde jugó 24 partidos y convirtió 4 goles del ’83 al ’85. Porque Bilardo no lo llevó al Mundial de México.

En Junior de Barranquilla jugó 68 partidos, marcando 11 goles. En septiembre de 1987 pasó a Unión Magdalena, de Santa Marta, en Colombia. En 1988 regresó a Estudiantes de La Plata para completar en toda su carrera,  221 partidos y 42 goles.

En 1989 llegó a Boca Juniors para jugar 38 partidos, entre oficiales y amistosos, y 5 goles. Ganó dos copas internacionales: la Supercopa 1989 (marcó un gol frente Racing) y la Recopa, venciendo a Nacional de Medellín.

En 1990 pasó al Nimes de Francia (12 partidos, 1 gol) y en 1991 regresó al país. Jugó en San Lorenzo. (24 partidos 1 gol) y se lo recuerda porque convirtió uno de los goles en el  goleó 6 a 0 a Newell’s en el Parque de la Independencia, por Copa Libertadores 1992.

En 1993 firmó para Gimnasia y Tiro de Salta (8 partidos, señalando un gol). En Douglas Haig de Pergamino jugó la temporada 1994/95 del Nacional B (9 partidos, 2 goles) y llegó a Independiente Rivadavia en 1995, para el Torneo del Interior, en la primera fase.

Se fue a Chile para jugar en tres equipos: Everton de Viña de Mar, Coquimbo Unido y Huachipato. En 1997, a los 35 decidió su retiro.

Encontró su lugar en el mundo en Quilpué, una apacible ciudad chilena en donde tiene una granja con animales. Además trabajó en la minería, en el comercio y como supervisor en la construcción.

Le hicieron un homenaje en Estudiantes de La Plata en la inauguración del nuevo estadio en noviembre de 2019 y se juntó con los viejos compañeros de los 80.

El pibe de la “Séptima maravilla” es ahora un hombre de 57 años que luce una calva que amolda a la perfección su apodo de Bocha. En su carrera le han quedado los recuerdos de tantos triunfos y tantos equipos y la espina clavada de quedar afuera de la selección que ganó el Mundial de México 1986.