El consumo de alcohol y sustancias ilegales se ha convertido en un problema que afecta cada vez a más jóvenes. En Mendoza un reflejo de esa situación se observa en el hospital Carlos Pereyra donde, durante la primera mitad del año, se han efectuado 800 internaciones.

Las edades son variadas aunque, las autoridades refieren que cada vez es más común que se internen chicos que no superan los 20 años.

Una tendencia que está en alza

El consumo de sustancias trae problemas agregados en cuanto a los desbordes conductuales y esto, asociado a diferentes patologías que pueden o no coexistir con el paciente, pasa a formar parte del grupo de patologías duales, es decir, aquellas que están asociadas al consumo de sustancias tóxicas.

“Este año, el ingreso que hemos tenido de pacientes con este tipo de diagnóstico ha llegado al 60%. De enero a junio hubo un ingreso de 808 pacientes: 407 fueron mujeres, 257 hombres y 144 se internaron en el Servicio Mixto de Orientación y Evaluación (SMOE)”, contó Sandra Kassis Barcudi, directora del hospital Carlos Pereyra.

Las cifras preocupan si se tiene en cuenta que durante el mismo período del año pasado los ingresos fueron de 705. “En el 2016 ingresaron 311 mujeres, 243 hombres y hubo un registro de 151 en el SMOE”, expresó la psiquiatra.

Más allá de las personas que han terminado internadas en el Carlos Pereyra porque sus cuadros así lo determinaban, también han crecido exponencialmente las consultas ambulatorias. De hecho, durante el primer semestre de este año se registraron 1.500 consultas más que en la misma fecha del 2016.

“El consumo problemático de sustancias tóxicas ha ido aumentando de manera categórica. Esto se conjuga con las conductas autoagresivas, los intentos de suicidios, trastornos de la personalidad, las disfunciones familiares. En fin, el deterioro cultural, familiar y de valores que se observa en toda la sociedad, que está atravesada por esta problemática”, analizó Kassis Barcudi.

La especialista refirió que hoy la tendencia es el policonsumo de sustancias. Es decir que no sólo es alcohol, sino que se suman drogas ilegales como marihuana y cocaína más los psicofármacos que también son utilizados en combinación.

En cuanto a las edades promedios de los pacientes que padecen este tipo de patologías dual y que reciben internación en el nosocomio, la titular del nosocomio explicó que “lamentablemente las edades de presentación de las diferentes patologías es cada vez más temprana, teniendo en cuenta que este hospital atiende a pacientes a partir de los 17 años y 11 meses. Hablamos de la prevalencia de consumos, intento de suicidios o conductas autoagresivas, de las psicosis inducidas por el uso de sustancias tóxicas, entre otras”

En busca de una “salvación”

El hospital Carlos Pereyra funciona los 365 días del año, está abierto las 24 horas del día para toda la comunidad. Allí se aborda la alta complejidad de la patología mental, si bien tienen consultorios externos y ambulatorios también cuentan con el sistema de internación, destinado a pacientes que no pueden ser contenidos en el seno familiar u otra institución.

“Contamos con un servicio de mujeres, varones y uno ubicado al lado de la guardia llamado Servicio Mixto de Orientación y Evaluación (SMOE) que tiene un enfoque de internaciones intensivas, breves, con mucho trabajo con los lazos afectivos, a fin de promover internaciones cortas para que el paciente pueda ser insertado rápidamente a su medio”, contó Kassis Barcudi.

La tendencia y modalidad, según la Ley de Salud Mental, es a este tipo de servicios en los que las internaciones sean producidas en lapsos breves. “Tenemos en cuenta los  signos y síntomas que tiene el paciente, cómo condiciona eso a su ánimo, su conducta, su pensamiento, su comportamiento y, de acuerdo a todo ello, el tratamiento es variable para cada uno. El mismo puede ir de 48 a 72 horas hasta llegar al servicio de internación, en caso de que la patología no sea resuelta rápidamente”, dijo Kassis Barcudi.

Respecto al último punto, la especialista aseguró que el tiempo de internación de los usuarios puede ir entre 10 a 25 días, depende de cada caso.“Siempre se tiende a que la internación sea el menor tiempo posible, para ello les brindamos un tratamiento intensivo e integral que incluye un abordaje psicofarmacológico, psicológico, el aporte de trabajadores sociales especializados en salud mental, entre muchos sectores más”, aseguró.

Dos décadas atrás era menor la consulta de jóvenes de entre 15 y 20 años. En cambio, hoy es moneda corriente. “La demanda espontánea de este tipo de pacientes es la que menos recibimos. Los chicos no vienen solos a la guardia sino que son traídos por personal policial, derivados desde una fiscalía o acompañados por familiares, incluso, derivados desde otras instituciones”, explicó.

Una vez allí se los trata de persuadir para que inicie un tratamiento adecuado, con un abordaje integral a fin de recuperarse de esa adicción. Pero el trabajo no es fácil y, en ese caso, se apela a la internación involuntaria, la cual se efectúa lo menos posible.

“Tratamos de buscar todas las alternativas para que los chicos tomen conciencia de su patología y también intentamos realizar un abordaje lo más rápido posible, en forma intensiva a fin de que puedan pronto reinsertarse en su medio social”, contó la directora del Pereyra.

Finalmente, la especialista habló sobre la probabilidad de recuperación de estos pacientes: “En psiquiatría la recuperación es a largo plazo, a diferencia de las otras especialidades de la Medicina, los tiempos son variables porque hay otros factores que atraviesan la enfermedad, dependen de la personalidad y genética”.