¿Ya pasó, che?¿Seguro que no va a volver? Cierren bien las puertas, por las dudas. Miren que hay cosas duras en el mundo, duro como el granito, me refiero a la roca no al acné, duro como el acero al cromo níquel, duro como el quebracho. Pero yo me refiero a la otra dureza, a esa que nos pone las cosas como un hueso duro de roer y nos mortifica la vida de tal manera que uno solamente quiere sacarse esa cosa de encima. Pues bien ¡Qué mes duro fue julio! (mira para el costado) ¡Cierren bien la puerta a ver si vuelve!
Veníamos de unas elecciones que dejaron mucha tela para cortar, tanta como para hacerle varios trajecitos a Cristina, pero no pudimos ni siquiera hacer el molde, porque cuando estábamos empezando a comentar lo que había ocurrido con las urnas, ¡zas! el virus empate H1 N1 y la gripe cochina que nos arrasó como un tsunami de información. Dejamos de preocuparnos por Kirchnereses, DeNarvases, Scioleces, Cobeses, y nos metimos de lleno a preocuparnos por las gripeces.
Algunos mal intencionados, que siempre hay, aseguran a cara descubierta que la gripe fue promovida intensamente desde el Gobierno, para que no trascendiera tanto lo que había ocurrido en las elecciones. ¡Vamos, che! No creo que alguien pueda suponer que los políticos argentinos sean capaces de hacer una cosa así. ¡Por favor! Para colmo, con los pibes en casa, de esos pibes actuales con los que hay que tener mucha imaginación para tranquilizarlos, para contenerlos. El consumo se retrajo a cifras increíbles, en un mes que aparentemente iba a ser bueno, porque usted sabe, julio, el mes de los pibes, que cine, que videos, que películas, que obras infantiles.
Además, julio es uno de los meses más turísticos, vienen de Córdoba, de Santa Fe, de Buenos Aires a topetarse con la buena nieve mendocina, la única forma que tiene el agua de nuestra provincia para no estar contaminada. Pues, ¡minga de turistas! Los hoteleros se quedaron de brazos cruzados esperando a que entrara al menos alguien a cobrarles. Los tacheros vieron reducidos sus ingresos en más de un cincuenta por ciento, los bares y restaurantes perdieron hasta las ganas de comer. Los negocios en el centro facturaron la mitad de los peores cálculos. ¡Qué mes duro fue julio!
Ahora parece volver todo a la normalidad, sin que esto signifique que volver a la normalidad sea algo bueno, pero, al menos, más previsible. De todos modos, no nos descuidemos, se acercan los calores, y falta el Zonda, y viene el dengue. ¿No habrá otra elección antes de fin de año, no?.
