Despacio. Con tranquilidad y en la etapa de pleno análisis de las pruebas recolectadas. Así se encuentran los pesquisas de la División Homicidios de Investigaciones y los judiciales para intentar dar con el sospechoso número uno que tiene el crimen del hombre de 60 años en el barrio Cano, en Ciudad, ocurrido a principios de este mes.

Si bien no se han producido detenciones, los detectives, liderados por la fiscal Andrea Lazo, tienen un nombre. Se trata de la identidad del presunto autor del ataque en el departamento de la planta baja del monoblock N del tradicional barrio de Capital.

Se trata de un joven identificado como Maicol y para los detectives es el autor de la salvaje agresión que sufrió la víctima, de 60 años, Carlos Alberto Leiva, en su domicilio.

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Para sostener esta hipótesis, se basan en las últimas palabras que expresó antes de morir. Precisamente, dijo el nombre del joven que lo acuchilló 32 veces en diferentes partes del cuerpo, tal como se determinó luego en la necropsia.

De acuerdo con la información a la que accedió El Sol, Leiva, tras ser encontrado agonizando en su departamento la mañana del jueves 2 de este mes, habló con policías y hasta médicos –falleció esa misma jornada a las 20– y aportó el nombre del matador.

Para los sabuesos de Investigaciones, se trata de un hombre que no supera los 19 años y que frecuentaba a la víctima por diversos motivos.

Están las sospechas de encuentros sexuales y hasta consumo grupal de estupefacientes, detallaron los pesquisas con relación directa con la causa que lidera Lazo.

En el teatro del hecho, Policía Científica realizó un trabajo profundo de recolección de pruebas y levantó una serie de rastros dactilares que servirán para realizar cotejos con un futuro detenido, si es que lo encuentran.

La deducción es simple: si capturan a un Maicol en las próximas horas, cotejan sus huellas con las halladas en la escena y el resultado es positivo, la situación procesal de este sujeto pasará a ser complicada, en un principio, por el delito de homicidio simple.

Sorprendidos

Tal como publicó este diario a principios de semana, el caso generó un fuerte impacto en la barriada. Los vecinos del sector se mostraron consternados por el crimen de Carlos, como lo conocían. Y los sabuesos hablaron con ellos para encaminar la causa.

Fueron los testigos los que contaron que Leiva recibía visitas de un grupo de jóvenes en su casa. De allí nació la hipótesis de que la víctima mantenía encuentros íntimos con ellos y que, por motivos que no están claros, terminó trágicamente.

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Lo que sí, el robo fue descartado. La historia policial tuvo su inicio a las 9.30 del jueves 2 cuando vecinos del monoblock N dieron con charcos de sangre en el ingreso a la propiedad de Leiva. Golpearon a la puerta pero no recibieron respuesta.

Ante esto, decidieron llamar al 911. Cuando llegó una movilidad policial, ingresó a la propiedad y se encontró con la víctima en el piso, llena de sangre. Las lesiones las presentaba en el cuello y abdomen, principalmente.

Una ambulancia llegó al lugar y trasladó a Leiva hasta el Hospital Lagomaggiore, al sur de la barriada. Ese mismo día, antes de las 20, los médicos confirmaron el deceso.

Antes de morir, aseguró que el Maicol había sido el autor.