La muerte de Dámaris Lucero Márquez (23), ocurrida a fines del año pasado en Lavalle, se estaba investigando como un femicidio.

La causa tenía como imputado al ex suegro de la víctima, Carlos Alberto García Torres (54), quien la atropelló con su automóvil mientras caminaba por la ruta 34. Pero elementos incorporados al expediente en los últimos días cambiaron la situación y se descartó esa calificación.

En principio, se había establecido mediante las declaraciones de familiares de Márquez, que había sufrido previamente violencia de género por parte del padre de su ex. Esto porque no soportaba que la joven hubiera dejado a su hijo y siempre se metía en las discusiones que tenían cuando eran pareja, surge de las averiguaciones.

Las nuevas pruebas plasmadas en la causa iban a ser claves para determinar la intención de matar por parte del hombre. Pero las mismas no resultaron concluyentes y la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, que lidera la pesquisa, determinó que no se logró probar el femicidio.

Por esa razón, la representante del Ministerio Público entendió que todo se trató de un accidente, por lo que este miércoles durante la audiencia de apelación a la prisión preventiva –solicitada por la defensa– informará las novedades en el expediente ante un juez y el cambio de calificación a homicidio doloso.

De ese modo, García Torres pasará de arriesgar una pena perpetua, a una de 8 a 25 años de prisión. La intención de Ríos es pedirle a la jueza María Laura Guajardo, del Tribunal Penal Colegiado Nº1, que mantenga tras las rejas al acusado.

Por su parte, la defensa insistirá en la prueba que considera fundamental para sostener que el hombre no tuvo intenciones de atropellar a su ex nuera: la chocó de atrás (sin saber que era ella) y no era un conductor experto (no tenía carnet de conducir).

En ese dato también se apoya la fiscal para imputarle el dolo eventual, es decir, que sabía que podía provocar un accidente conduciendo bajo esas condiciones pero continuó de todos modos, explicaron fuentes consultadas.

A fines de enero, la jueza Patricia Alonso Valot, del Juzgado Penal Colegiado Nº2, le había dictado la prisión preventiva a García Torres por femicidio.

En esa oportunidad, el fiscal Gustavo Pirrello, quien se encontraba subrogando a Ríos durante la feria judicial, argumentó el pedido basándose en los trabajos de la Policía Científica en la escena, los cuales arrojaron que el acusado se había cruzado deliberadamente de carril, hacia el que iba transitando Márquez.

Asimismo, había un testimonio importante en el que se apoyaba la fiscalía: un familiar de la víctima que había tenía contacto con García Torres minutos después del hecho y le habría dicho “ahí la maté a la Lucero”.

Sin embargo, estas pruebas no terminaron siendo suficientes para acreditar la intención del conductor y las dudas terminaron conduciendo hacia la hipótesis del accidente.

El hecho

Fue en la noche del domingo 28 de diciembre, cerca de las 22.45, cuando Márquez caminaba con su pareja y su hijo por la intersección de calle Lamadrid y ruta 34, en la localidad lavallina de Costa de Araujo.

En ese instante, un Volkswagen Polo que circulaba por la mano contraria aceleró y atravesó el carril, en dirección hacia la banquina por la que transitaba la joven, a quien arrolló y le quitó la vida casi en el acto.

Según la investigación, a bordo del mismo iba Torres García, quien continuó con su marcha por unos 80 metros, detuvo el rodado y se dio a la fuga a pie hacia el interior de una finca, dejando el auto en ese lugar.

Posteriormente, personal policial y del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) arribó a la escena y constató la muerte de la joven.

Horas después, a través de las testimoniales y las pruebas recaudadas en la escena, se ordenó la captura del ex suegro de la víctima, quien fue aprehendido en el citado distrito.