El ex jefe de la barra brava de Godoy Cruz, Daniel el Rengo Aguilera (38), declaró este miércoles en el juicio oral que le siguen por estar sospechado de ser líder de una organización narco desde adentro del penal: “Nunca vendí drogas ni mandé a vender”, aseguró frente a los jueces y la fiscalía, a cargo de María Gloria André.

El Rengo también aseguró que las escuchas que le realizaron, las que lo comprometen con el procesamiento, son ilegales. También criticó al sistema carcelario y dijo que la causa en su contra está armada por un denunciante a quien no conoce.

En la audiencia de este miércoles también declaró Marcelo el Colo Ruiz (31), quien está preso en Boulogne Sur Mer con Aguilera, mientras que la en la jornada anterior lo había hecho Cristian Oliva (35), otro de los procesados. En general, todos buscaron desligarse de las maniobras que se les acusan realizar dentro de la supuesta organización delictiva.

También se refirieron a la presunta participación de los penitenciarios Rodrigo Martín Barrios y Rodrigo Lizardo (sospechados de suministrarle teléfonos a Aguilera adentro de la cárcel), asegurando que se conocían “de la cancha” y que eran amigos

Se espera que la próxima semana el debate continúe con los alegatos y posteriormente el tribunal, integrado por los jueces María Paula Marisi, Héctor Cortes y Roberto Naciff, dicte sentencia.

Volvió a negarlo

“Soy comerciante, vendo ropa y vehículos, no droga”, aseguró Aguilera en 2011. La afirmación no corresponde a un expediente judicial y a ningún juicio, fue durante una entrevista con El Sol.

Más allá de eso, siempre negó la acusaciones de sus vínculos con el narcotráfico. Las investigaciones que se desarrollaban en su contra, terminaban dándole la razón, en parte.

Es que jamás pudieron condenarlo por venta de drogas, tampoco por homicidios y otras causas en las que se supo ver envuelto. Siempre zafaba.

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En los últimos años la situación parece haber cambiado, en junio de 2017 lo detuvieron por una denuncia de violencia de género por parte de su ex mujer.

Poco más de un año después lo condenaron a tres años de cárcel. Si bien lo absolvieron por las amenazas, fue hallado culpable de las lesiones que presentaba la mujer y se le unificó una sentencia de seis meses en suspenso por un abuso de arma que recibió en 2013.

Mientras estaba detenido por los maltratos, lo comenzaron a investigar por comercialización de estupefacientes.

Se hicieron allanamientos en diferentes puntos del Gran Mendoza y se incautó un kilo de cocaína, marihuana, armas, dólares, euros y pesos (alrededor de $470 mil en ese entonces), 36 celulares y 8 chips.

Los celulares fueron claves para establecer las conexiones que tenía Aguilera desde adentro de la cárcel con sus aliados en las calles. A partir de eso se hicieron escuchas que dieron sustento a la causa para llevar al ex jefe barrabrava a juicio.

Pero en las declaraciones de este miércoles el Rengo volvió a negar todo y aseguró que la escuchas son ilegales y están tergiversadas.

En las mismas hay fragmentos en las que se puede escucharlo hablar con Ruiz y Oliva, en las que les da instrucciones precisas de como preparar los supuestos encargues de droga.

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Para los investigadores, tenían códigos para referirse a la sustancia, tales como “alfajores”, pero uno de los imputados, Oliva, aseguró que en esa oportunidad que hablaron de la golosina, efectivamente le llevó alfajores cuando fue a visitarlo.

Aguilera también explicó la situación de los truques carcelarios, que siempre existieron dentro de los penales de la provincia y que les sirve a los presos para conseguir cosas, pero negó que las intercambiara por droga.

Explicó que en ocasiones se dejó una pastilla que le recetó el médico y la intercambió por alguna comida.

Con respecto a las acusaciones contra sus hermanos de continuar con sus presuntos negocios ilegales –Diego y Walter se encuentran prófugos– aseguró que ellos sólo lo reemplazan en el papel que él tenía en la barra del Tomba antes de terminar preso: organizar los viajes de la hinchada a otras provincias y al exterior.

Por su parte, el Colo Ruiz se refirió a su relación con los penitenciarios imputados y explicó que eran amigos desde hace tiempo, ya que se conocieron porque iban a ver partidos de Godoy Cruz y habían compartido asados y juntadas.

Tras las esperadas declaraciones, el juicio se encuentra en su recta final y lo más posible es que la próxima semana se dicte sentencia.