En teoría y, según la información que da el Ministerio de Salud de la provincia, el nivel de contagios de Covid-19 en Mendoza no está controlado, pero sí es moderado y no hay grandes focos, al contrario. La posibilidad de determinar el nexo epidemiológico de los enfermos es un motivo para creer que, más allá de que pueda registrarse un brote, el riesgo de que colapse el sistema sanitario es bajo; especialmente, luego de la cantidad de inversiones y recursos en esta área.
A partir de estos datos, cuesta entender por qué el gobernador Rodolfo Suarez no se anima a tomar decisiones sin tener que pasar sí o sí por la aprobación de la Casa Rosada.
No se trata de salir de la cuarentena de manera descontrolada. Para nada. Pero, si están dadas las condiciones para descomprimir la situación de miles de mendocinos que quieren recuperar algo de “normalidad”, ¿por qué esperar a que alguien a 1.100 kilómetros sepa leer la realidad de la provincia?
