En los barrios que se construyeron para relocalizar a las familias del Bajo Luján no paran de hablar del “Bicho” o “Bichito”.
Este joven de 25 años –junto con parte de su familia– fue capturado el viernes por estar sospechado de ser un jefe narco.
Efectivos de la Delegación de la Policía Federal realizaron 11 allanamientos en Perdriel y desarticularon la organización que lo tiene cómo máximo responsable, de acuerdo con su investigación, que duró más de diez meses.
A Leonardo Fabio Cruz, también conocido con el nombre de Sebastián, le endilgan ser el responsable de la existencia de 25 kilos de cocaína y seis de marihuana que fueron incautados en diversas viviendas de acopio.
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Tenía –al menos– cuatro quiosquitos para la comercialización bajo la modalidad menudeo, un búnker y hasta invertía en la construcción de una vivienda en un barrio privado. No faltaban las motos y los autos costosos.
Debido a esto, en la Justicia federal están analizando si corresponde sumar a la calificación de tenencia de drogas con fines de comercialización, el delito de lavado de activos.
Pero, la historia del “Bicho” y sus roces con la ley no son de ahora. Vienen desde hace varios años, cuando de movía con amigos “pesados” por el barrio Juan XXIII del Bajo Luján y fue acusado de ser partícipe del asesinato de un joven de 16 años durante el primer día del 2016.

No sólo eso, de acuerdo con los sabuesos que trabajaron en la pesquisa, el “Bicho” es hijo de un reconocido narco que pasa sus días con prisión domiciliaria en el complejo Renacer del Plata del citado distrito lujanino.
Se trata de Fabián Huanca, el “Boliviano”, quien ha sido condenado en los Tribunales federales por venta de drogas, y en setiembre del 2016 ganó protagonismo cuando lo sindicaron como líder de una banda que actuaba en el penal de Boulogne Sur Mer.
Detectives que conocen al Boliviano Huanca aseguran que era “un pluma” (líder de un pabellón) y que decenas de reos respondían a él cuando estaba en el penal capitalino.
Los vecinos de Perdriel contaron que el Bicho “tenía contacto” directo con su padre y también con otros personajes del hampa. Y agregaron que el comercio de estupefacientes era manejado por el joven junto con su pareja, quien también quedó detenida a disposición de la Justicia.
La “Pelusa”, de 35 años e identificada como Norma Gamboa Pallero, fue rápidamente reconocida por los detectives de la Policía Federal.
Con respecto a esta mujer, señalaron que ha sido detenida y ha “permanecido en la cárcel algún tiempo”.

Peligroso
El Bicho Cruz comenzó a tener notoriedad a principios del 2006, cuando tenía 20 años y la fiscal de Homicidios Claudia Ríos lo investigó por el homicidio de un adolescente de 16 años.
La reconstrucción de ese hecho de sangre sostiene que Eduardo Taquichiri murió de un balazo en la frente mientras se encontraba en medio de los festejos por el año nuevo.
En las primeras horas de la instrucción, trascendió que la víctima quedó en medio de una balacera entre bandas que se disputaban el comercio de estupefacientes en el barrio Juan XXIII.
Tres sujetos quedaron en la mira, y uno de ellos fue el Bichito. Fuentes policiales y judiciales confiaron por aquellos días que se trataba de un sujeto con antecedentes por delitos contra la propiedad y las personas.
Vecinos ofuscados, tras el crimen, se dirigieron hasta una vivienda –un aguantadero donde comercializaban drogas– y le prendieron fuego. Cruz fue detenido por el caso y estuvo algunos días privado de la libertad.
Sin embargo, trascendió que lo liberaron por falta de pruebas. Tras su última captura, testigos contaron que el asesinato del adolescente jamás tuvo un culpable.
Con el paso del tiempo, el “Bicho” volvió a la calle. En los últimos años, su patrimonio creció llamativamente.
Se movilizaba en vehículo 0 kilómetro y también “vestía pilcha de marca”, contó una vecina a este diario.
Quien sería su progenitor, por su parte, salió de la cárcel y no perdió contacto con él. Los pesquisas recordaron que el Boliviano Huanca fue condenado “varias veces” por tema de comercio de sustancias prohibidas.
Es más, en un juicio que se celebró en el 2007 y recibió 4 años de encierro, se mostró arrepentido por un hecho de comercio de estupefacientes en el barrio Unión y Fuerza de Luján en abril del año anterior.
Así las cosas, el ”Bicho” quedó en la mira de la Justicia federal luego de más de una decena de allanamientos que se desarrollaron en barrios de Perdriel, como Renacer Este y Oeste, Nueva Vida y Los Palmeras, además de un complejo privado.
Secuestraron 25 kilos de cocaína, seis de marihuana, casi 400 mil pesos, vehículos y elementos de corte y fraccionamiento.
La causa nació después de otra expediente que investigó la Policía Federal y terminó a fines del año pasado con ocho detenidos: el “Clan la Familia”.
Ver también: Quiénes son los presuntos cabecillas del clan narco La Familia y los prófugos
Liderada por Damián Morales y su pareja, Lorena Moyano, sostiene la instrucción, a esta banda que operaba con un grupo deliveries que repartía las dosis también le secuestraron cocaína y marihuana (15 y 6 kilos, respectivamente).
Uno de los sospechosos que cayó en las redes policiales por esa causa fue Neri Alberto Navarría, conocido como el Mozo. Este sujeto es señalado como el nexo entre Morales y el “Bicho” Cruz.
Una vez finalizada la causa contra el “Clan la Familia”, los policías profundizaron todo lo relacionado con el Bicho y su familia, por las relaciones que había entre las bandas, finalizaron las fuentes.

