Desde el pasado sábado 14 de noviembre, las postales se repiten en los diferentes casinos públicos y privados de la provincia. Las largas colas para ingresar a las salas de juego son una constante desde que el Gobierno autorizó su reapertura.

Las filas tienen una explicación: al acceder que las salas puedan reabrir, el Instituto de Juegos y Casinos (IPJyC) dispuso que los locales deberán respetar como máximo de ocupación el 30% de las tragamonedas del total de las máquinas autorizadas. Pero aclara que en ningún caso podrá haber más de 120 clientes dentro de las instalaciones.

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Teniendo en cuenta esa restricción, cinco de las once salas de juego de toda la provincia cumplen con los requisitos para recibir a 120 clientes. Por el contrario, los casinos de Malargüe y Fuente Mayor (Tunuyán) están habilitados para atender a sólo 38 y 46 personas, respectivamente.

Uno por uno

Las claves

La resolución 288 del IPJyC, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, también determina:

  • Sólo se habilita la explotación de tragamonedas. No están autorizados los juegos vivos y tradicionales (ruleta, poker, etc).
  • Se fijó el horario de apertura a las 10 y el cierre a las 0:30 horas.
  • No rigen las limitaciones dispuestas para la circulación en razón de la finalización del Documento Nacional de Identidad (DNI).
  • Deberá cumplirse estrictamente con el protocolo sanitario y firmar declaraciones juradas de salud.