Un total de 28 escuelas fueron vandalizadas desde principio de año y durante la cuarentena por la pandemia de coronavirus que obligó a suspender las clases presenciales.

Desde el Ministerio de Seguridad señalaron que los hechos van desde el robo de electrodomésticos hasta la destrucción del mobiliario; y que, por lo general, estas acciones son provocadas por ex alumnos o vecinos de la zona que tienen como objetivo “hacer daño”.

La Dirección General de Escuelas y la cartera de seguridad al frente de Raúl Levrino mantuvieron el martes un encuentro virtual para establecer medidas conjuntas teniendo en cuenta la base de datos que armó el gobierno escolar con el registro informatizado de los casos que se han presentado a lo largo del año, con un cruce de información con Seguridad.

“Si bien venimos trabajando,  la reunión fue para cooperar y ver en qué podemos atenuar estas situaciones”, indicó el subsecretario de Relaciones Institucionales de Seguridad, Néstor Majul, quien participó de la videoconferecia.

El funcionario precisó que si bien estos hechos provocan una fuerte indignación en la sociedad, el porcentaje total de escuelas vandalizadas no es significativa. “Es del 2%, teniendo en cuenta que en la provincia tiene 1.323 edificios escolares”, añadió.

En este sentido, afirmó son secuencias que se vienen repitiendo a lo largo de los años y no es una problemática propia de la cuarentena. “En algunos casos son provocados por los propios vecinos frentistas o ex alumnos. Rompen el piso, roban tablas, inodoros y todo lo que puedan encontrar”, contó.

Pese a esto, la preocupación del gobierno en relación a estos hechos que se producen en medio de la inactividad de las escuelas es latente.  El propio gobernador Rodolfo Suarez expresó a mediados de agosto su preocupación por los daños provocados a los establecimientos.

En mayo, la Subsecretaría de Infraestructura Escolar dio detalles de los mantenimientos realizados en más de 140 edificios escolares mientras no asisten niños y su director, Bernardino Rodríguez, aseguró que “muchos de los arreglos fueron por los actos de vandalismo que se produjeron durante la cuarentena”.

Algo más que robos

Uno de los hechos más resonantes ocurrió en abril, en la escuela rural 1-600 Fray Cayetano Rodríguez, de Agrelo, en Luján de Cuyo, cuando un grupo de delincuentes sorprendió al sereno a punta de pistola, lo maniató en un aula para llevarse todos los objetos de valor que había en el establecimiento.

Nadie se imagina el esfuerzo que hacen las maestras y los directivos y de todo el personal para enseñar a los chicos y que otros lo destruyen, vaya a saber para qué”, había afirmado una de las docentes a El Sol en aquel momento. 

También en ese mes, malvivientes ingresaron a la escuela Pablo Nogués y se llevaron maquinaria de los talleres que son utilizadas por los alumnos como lijadoras, termofusoras, amoladoras, taladros, entre otras.

En junio, la escuela Próceres de la Independencia, de Guaymallén, fue el blanco elegido por los maleantes. Por tercera vez en el lapso de tres meses ingresaron con el sólo objetivo de producir destrozos. Accedieron a los primeros grados y rompieron materiales y los trabajos de los chicos. Además de llevarse cuadernos, un grabador y una serie de elementos.

En agosto, lo mismo sucedió en la escuela Gobernador González, de Las Heras, donde en oportunidades anteriores se robaron hasta los inodoros, y, esta vez, los lavamanos y las cámaras infrarrojas.

También en ese mes, un can policial ayudó a recuperar lo robado del jardín maternal Arroz con leche ubicado en Guaymallén. Habían sustraído electrodomésticos y artículos de electrónica y el perro especializado en rastreo fue quien guió a los efectivos hasta un domicilio ubicado frente al establecimiento escolar. 

Así las cosas, las autoridades de la escuela Guaymaré de El Bermejo, Guaymallén decidieron soldar las puertas durante las vacaciones de verano. Pero los delincuentes entraron de igual manera y robaron inodoros, ventiladores, ollas y hasta la cocina. 

Las medidas

Tanto el Ministerio de Seguridad como la DGE acordaron seguir políticas en conjunto para llevar tranquilidad a la comunidad y preservar los edificios.

“Tenemos una agenda con una línea de acción que permita una mayor comunicación entre los directivos de cada escuela y los comisarios responsables de cada zona”, refirió Majul.

A estas medidas se sumarán la incorporación de alarmas comunitarias y  la posibilidad de reunir a celadores y serenos con personal del Ministerio de Seguridad que impartan las pautas a seguir.