El grado de necedad de algunos seres humanos es realmente increíble. La desubicación de algunos seres humanos hace dudar que se merezcan llamarse así. La falta de solidaridad es tan grande que podemos decir que hay muchos a los que les importa un corno el dolor ajeno, y si pueden disfrutar de él, lo hacen. No, no se piense que estoy exagerando. El buque se llama Independence of the Seas, es un crucero para 3.100 personas. Uno de esos cruceros que tienen de todo, hasta pista de aterrizaje y trenes urbanos, peatonal y McDonald’s.
Por supuesto que no están pensados para contingentes de jubilados argentinos o niños pobres de las favelas brasileñas.. Es para gente que si no está podrida de dinero, por lo menos ya tiene olor. Pues el crucero tiró ancla en una playa caribeña para que señoras y señores se divirtieran ¿Dónde? En una lugar de Haití que está a cien kilómetros de Puerto Príncipe. ¿Ustedes pueden creer semejante desparpajo, semejante insensibilidad? Los tipos de joda, tomando tragos largos, poniéndose en curda en varios idiomas, haciendo surf, buceando, haciendo la playa en aguas cristalinas, mirándole el trasero a la alemana con bikini minúsculo, y a cien kilómetros de ellos, la muerte, la desolación, la tragedia, una de las mayores desgracias en la historia de la humanidad.
Eso sí, les pusieron guardias armados por si algunos haitianos desesperados fueran a molestarlos. Loco ¿Qué clase de seres humanos son estos? ¿Qué Dios los protege y los guía? ¿Dónde aprendieron principios morales y éticos, en un prostíbulo? Dice la empresa, para defenderse, que todo lo recaudado va a ser donado a las víctimas del terremoto.
¡Ah! ¡Mirá vos! ¡Qué altruistas, los vagos! Hubieran hecho la donación y hubieran elegido otra playa, Punta Cana, Cancún, Varadero ¿Cómo se van a establecer de joda lujuriosa y millonaria donde hay tanto dolor? ¿Sabrán esos veraneantes lo que está pasando a una hora de ellos? Esto es como dar una serenata en un velorio, como hacer un desfile de modas en Afganistán. Propongo que si hay algún argentino entre sus pasajeros, le quitemos la ciudadanía. Es lo menos que podemos hacer. En fin, todos somos hijos de Dios, pero hay algunos que simplemente parecen ser hijos de…
