La desaparición de Nahuel Nicolás Acevedo pasó de una causa por paradero a un homicidio después de que su cadáver fue hallado el viernes en un camping de Blanco Encalada, Luján. Desde un principio, los detectives del caso tenían sospechas de que podía haber sido víctima de un hecho violento, debido a que hallaron su vivienda de Godoy Cruz desordenada y con manchas de sangre.
Debido a eso, la búsqueda fue intensa y un día antes de que los sabuesos dieran con sus restos el expediente ya contaba con un primer detenido. Se trata de Ernesto Marcelino Funes Berrios, un ex convicto con un extenso prontuario que había contactado a Acevedo para comprarle su casa, la cual tenía en venta.

Por ese motivo, el sospechoso, apodado el Quinchín, quedó rápidamente en la mira de los pesquisas.
Justamente fue este personaje quien se quebró el viernes frente a los policías que trabajan el caso y les indicó con precisión el lugar donde había sido enterrado el cadáver de Acevedo.
Horas antes habían sido detenidos dos presuntos cómplices: Felipe Funes y Leandro Ñaño Luján, quienes junto a Quinchín quedaron a disposición del fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello.
Fuentes judiciales revelaron que en las próximas horas el representante del Ministerio Público los imputará por homicidio criminis causa, delito que prevé como única pena la prisión perpetua.

Esto porque para los detectives los sospechosos utilizaron como excusa el interés de adquirir la propiedad de Acevedo para ir a visitarlo. Fue allí cuando lo abordaron con claras intenciones de robo, pero ante la resistencia de la víctima lo terminaron matando a golpes entre los tres, surge de la instrucción.
Los autores le sustrajeron algunas pertenencias de valor y una camioneta Peugeot Partner Patagónica. Mientras que el cadáver fue envuelto en una frazada y enterrado en el camping Los Sapitos, ubicado hacia el sur de la Panamericana, en el citado distrito lujanino.
En las últimas horas del viernes, tras varias horas de trabajo, se logró extraer el cuerpo de Acevedo, el cual tenía severas lesiones en el rostro y en la cabeza y tenía los pies atados, detallaron las fuentes consultadas.
Desaparecido
El miércoles 10 fue la última vez que allegados a Acevedo se comunicaron con él. Un día después, un amigo se presentó en la Oficina Fiscal Nº 3 de la Comisaría Séptima para denunciar su paradero, ya que no lograba contactarlo.
Fue así que policías lo acompañaron hasta la casa de la víctima, en calle Corrientes al 1800 para verificar la situación.
Tras ingresar al lugar con una copia de la llave que tenía el amigo, constataron que no había señales de Acevedo. Pero lo llamativo es que la vivienda estaba desordenada y habían manchas hemáticas que iban desde el dormitorio hasta la puerta de ingreso, sostiene la información policial.
En el lugar tampoco se encontraba el vehículo de la víctima. Todos esos indicios encendieron las alarmas en las autoridades policiales y judiciales, iniciando una exhaustiva búsqueda que desembocó el viernes con el hallazgo del cadáver de Acevedo y la detención de los tres sospechosos.

Prontuariado
Desde hace tiempo, Quinchín Funes viene registrando ilícitos por los cuales ha sido detenido. Los registros policiales dan cuenta que comenzó su carrera delictiva allá por agosto de 1990, cuando fue atrapado por un robo. Dos años después fue investigado por una causa de violación y robo.
En 1996 fue atrapado en varias oportunidades por reiterados robos y también por una causa de abuso de armas.
Mientras que en el 1999 le endilgaron dos causas de abuso sexual, por las que terminó preso. En el 2000, protagonizó una fuga en el penal de San Rafael, pero terminó siendo recapturado.
Todos esos hechos le valieron varios años tras las rejas. Pero cuando recuperó la libertad no tardó en terminar en la mira por otros hechos y en 2016 lo acusaron por robo simple y amenazas simples.
Ahora, su situación es más complicada, ya que, tras ser imputado, arriesgará una pena perpetua, en caso de llegar a juicio por el homicidio de Acevedo.
