El crimen de Jesús David Calderón Epifanio por ahora genera más incertidumbres que certezas en los detectives de Homicidios. El joven, de 30 años, fue hallado sin vida el sábado en un departamento céntrico con las manos y pies atados y una lesión en el cuello.
La vivienda se encontraba desordenada y, en principio, faltaban algunas pertenencias, por lo que no descartan que a la víctima le hayan robado tras asesinarla.
Pese a eso, los pesquisas dudan de que el ataque letal haya estado motivado por un asalto. Al contrario, apuntan a que se trató de una persona de confianza de Calderón, quien aprovechó para sustraer los objetos de valor luego de asesinarlo, explicaron fuentes allegadas a la causa.
Sin embargo, el caso que lideró hasta este domingo la fiscal de Homicidios Claudia Ríos –se encontraba subrogando a su par Andrea Lazo– no contaba con detenidos ni sospechosos identificados.
En tanto, una línea investigativa sostenía que podría tratarse de un crimen con tinte pasional, debido a la situación en la que fue hallado el cadáver.

Por ese motivo intentan reconstruir las últimas horas con vida de la víctima, quien vivía hace pocos meses en ese departamento y trabajaba en una conocida tienda de ropa del microcentro.
Para eso se citó a declarar a amigos y familiares del joven y se solicitaron las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona.
De acuerdo con el adelanto de la necropsia, el asesinato pudo haberse producido entre el jueves 31 de diciembre y el viernes 1, aunque todavía no se logra establecer con certeza el día y hora de muerte de Calderón.
Incluso, aún se desconoce la causa de muerte. Pese a que el cadáver presentaba una lesión en el cuello, no está claro que haya sido letal y se esperan los análisis anatomopatológicos, los cuales pueden tardar hasta un mes en arrojar resultados certeros.
Un día después del hallazgo se volvió a realizar una inspección en el lugar del hecho y también se aguarda el informe de la Policía Científica sobre las posibles huellas y rastros que pudo haber encontrado en la escena.
El hallazgo
Cerca del mediodía del sábado, un joven se comunicó con la línea de emergencias 911 para alertar que hacía tres días que no podía comunicarse con su amigo, quien residía en el cuarto piso de un edificio de calle Gutiérrez al 650, en Ciudad.
Policías se dirigieron hasta el lugar y sintieron un olor nauseabundo a través de la puerta de entrada. Ante eso, ingresaron al lugar, que se encontraba desenllavado, y dieron en la habitación con el cadáver de Calderón atado sobre la cama.
Ante eso, se solicitó la presencia de personal de Homicidios y de Científica. A través de los primeros trabajos en la escena, los sabuesos establecieron que se trataba de un asesinato, debido a que el cuerpo presentaba manchas de sangre y algunas lesiones.
