Brasil rebasó este domingo la barrera de los 50.000 muertos por coronavirus tras registrar 632 nuevos fallecidos diarios y alcanzar los 50.608 decesos, a poco más de tres meses de la confirmación de la primera muerte en el país, según datos oficiales de las Secretarías regionales de Salud.
De acuerdo con los datos compilados por el Consejo Nacional de las Secretarías de Salud (CONASS), el país reportó además 17.304 nuevos contagios por la COVID-19 en las últimas 24 horas, con lo que el total de infectados asciende ya a 1,084 millones.
Eta semana, Brasil registró cinco jornadas consecutivas por encima de la barrera de los 1.000 muertos, lo que confirma al país como el segundo del mundo tanto en número de víctimas como de contagios, solo detrás de Estados Unidos.
Protestas
Miles de brasileños salieron por cuarto domingo seguido a las calles del país en actos a favor y en contra del Gobierno de Jair Bolsonaro, quien enfrenta una grave crisis política en medio del avance de la pandemia del coronavirus, que ya deja 50.000 muertos y más de un millón de casos.
Tanto las protestas favorables como las contrarias al mandatario registraron adhesiones significativamente más tímidas que las de los domingos anteriores y transcurrieron también de manera más pacífica.
Las manifestaciones suceden cuando el cerco judicial a la familia Bolsonaro se aprieta debido al encarcelamiento preventivo este jueves de un antiguo estrecho colaborador del hoy senador Flávio Bolsonaro, primogénito del presidente.
El expolicial Fabrício Queiroz, quien era también cercano al mandatario, es sospechoso de ser intermediario en un esquema corrupto de confisco de salarios de colaboradores del gabinete de Flávio que operó al menos entre 2016 y 2017 con la finalidad de beneficiar al propio legislador cuando era diputado regional de Rio de Janeiro.
La mayor de ellas tuvo lugar en Brasilia, la capital del país, donde partidarios y detractores de Bolsonaro se concentraron desde primera hora en la Explanada de los Ministerios, sede administrativa del Ejecutivo.
Después de tres domingos consecutivos de duros enfrentamientos entre los dos grupos, la Policía ha reforzado la seguridad para evitar los violentos disturbios que fueron registrados en diversas ciudades del país en las últimas semanas.
Según pudo constatar EFE, cada uno de los actos marchó de forma pacífica en vías opuestas, aunque se encontraron enfrente al Parlamento, donde había un cordón sanitario para separarlos.
Sin embargo, no se registraron actos de violencia significativos. Hubo pequeños incidentes que fueron rápidamente controlados por los policías.
Manifestantes contrarios a Bolsonaro, reunidos en torno a movimientos sociales, antifascistas y antirracistas, sostenían pancartas que tildaban al líder ultraderechista de “fascista” y pedían la destitución del mandatario por su política “genocida” en medio de la pandemia del coronavirus.
“Ha quedado muy claro, fue ampliamente divulgado, que la mayoría de los brasileños no apoya esa política asesina del Gobierno”, dijo en declaraciones a EFE Danilo Passaro, director de la hinchada organizada del Corinthians y líder del movimiento Somos Democracia.
Mientras, partidarios de Bolsonaro llevaban banderas de Brasil y de Estados Unidos y clamaban por una intervención militar, la “no interferencia de China en la política” del país y el cierre del Congreso y de la Corte Suprema.
“El Supremo está tomando las riendas y está ejerciendo de Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Es la hora de cohibir esos abusos, porque lo que está pasando es un abuso”, expresó a EFE el abogado Geraldino Santos Nunes.
A diferencia de otras ocasiones, Bolsonaro no acudió a las protestas, pues ha viajado a Río de Janeiro para participar en el funeral de un militar que falleció tras un salto de paracaídas.
Algunos pocos manifestantes también protestaron en las ciudades de Belo Horizonte y Sao Paulo, ambas en el sureste, de forma pacífica.
