Un nuevo estudio científico demostró que la saliva recogida por el propio paciente y los profundos hisopados nasales son igualmente eficaces para detectar el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID 19. 

El trabajo realizado por los Laboratorios ARUP y la Universidad de Utah Health (Estados Unidos), y publicado en la revista Journal of Clinical Microbiology, representa una de las mayores comparaciones prospectivas de tipos de muestras del coronavirus. Otras investigaciones llegaron a conclusiones similares, pero con un número notablemente menor de pacientes y muestras.

La saliva, una alternativa no invasiva

Diferentes estudios indican que el coronavirus está presente en la saliva de la mayoría de los contagiados (87-100 %). Ofrece, por tanto, la oportunidad de detectar al virus de forma simple, no invasiva, barata y segura.

La toma de saliva consiste en escupir en un tubo estéril. En caso de realizarse en puestos de atención sanitaria, el personal sanitario no necesita una habilidad o entrenamiento especial.

También podría realizarse por el propio paciente en su domicilio, lo cual reduce el estrés y ahorra equipos de protección individual. La seguridad, en este caso, es mayor porque nadie se expone a un posible contagiado. Además, la toma de saliva no requiere hisopos, lo que reduce el costo.

El proceso de recolección de saliva y de muestras nasales anteriores, además de ser menos invasivo que el hisopo nasal profundo, lo puede realizar cada individuo, reduciendo el riesgo de exposición para los trabajadores de la salud.

El proceso tiene tres grandes ventajas frente al hisopado para la detección del coronavirus:

  • Es más cómodo y menos estresante.
  • Es más seguro para el personal sanitario.
  • Es más simple y barato.

Los investigadores analizaron más de 1.100 casos desde finales de mayo hasta junio. Los 368 voluntarios recogieron saliva que escupieron en un tubo y tomaron una muestra de la parte delantera de ambas fosas nasales para obtener muestras para la prueba.

Además compararon los resultados con las conclusiones de las pruebas de los hisopos nasofaríngeos que los proveedores de salud recogieron de los voluntarios. Las definiciones discrepantes entre las muestras recogidas del mismo paciente provocaron que se repitieran las pruebas, usando una segunda plataforma basada en PCR.

El estudio demostró que el SARS-CoV-2 se detectó en al menos dos tipos de muestras en el 90% de los pacientes que dieron positivo en la prueba del virus. Como muestra alternativa independiente a los hisopos nasofaríngeos, la saliva resultó ser una excelente opción.

Los índices de positividad de los especímenes de saliva fueron casi los mismos que los de los especímenes nasofaríngeos, señala un artículo del portal Buena Vibra.

La investigación demostró que los hisopos nasales auto-recolectados, cuando se usan solos, pueden pasar por alto casi el 15% de las infecciones, lo que impulsó a los investigadores a seguir estudiando combinándolos con los hisopos orofaríngeos, o de garganta.

El hisopado faríngeo, un proceso invasivo

La faringe es la estructura anatómica muscular en forma de tubo que conecta nariz y boca con laringe y esófago. Se divide en tres partes: la superior (nasofaringe), la media (orofaringe) y la inferior (laringofaringe).

El coronavirus está presente en las secreciones faríngeas de los contagiados de forma consistente y en cantidad suficiente (más de 10 000 copias de ARN del coronavirus por mililitro de muestra) para ser detectado por el método de referencia actual: la RT-PCR en tiempo real.

El hisopado es un punto especialmente crítico en la detección del coronavirus. Si falla en un contagiado, se da por (falso) negativo a un (verdadero) positivo, lo cual acarrea consecuencias para el control de la pandemia.

La secreción nasofaríngea se obtiene con una varilla larga, fina y flexible: el hisopo o torunda. Obtener la secreción es una manipulación que crea bastante estrés en el personal sanitario, porque va ataviado con un equipo de protección especial, incómodo para hacer una manipulación compleja.

También es una situación compleja para el paciente, porque el hisopado es invasivo. Hay que inclinar la cabeza hacia atrás para que se introduzca el hisopo por la nariz, hasta llegar al paladar. Allí se hace girar varias veces antes de sacarlo suavemente. El hisopado dura un instante, pero a mucha gente le produce náuseas y a otras incluso dolor.

De forma complementaria al hisopado nasofaríngeo se realiza otro orofaríngeo. Aunque este último es menos invasivo, es casi tan desagradable como el primero.