“Aníbal Luna, hijo de puta”, le gritó este lunes a las 14.20 al ex policía una mujer en la planta baja de los Tribunales Federales, luego de escuchar la sentencia condenatoria contra la banda de secuestradores extorsivos que retuvo durante 14 horas –a fines de febrero del 2016– a la hija de un empresario vinculado a la distribución de bebidas de Las Heras.

Ese grupo delictivo cobró, en dos pagos que se hicieron mientras duró la privación, una importante suma de dinero a cambio de la vida de la víctima: el primero, de 414 mil pesos y 1.000 dólares; y el segundo, de 201 mil pesos y 15 mil dólares.

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La joven que le gritó es la pareja de Fernando Lira, contaron fuentes tribunalicias, uno de los diez hallados culpables en el proceso oral que culminó luego de casi cuatro meses. Y lanzó toda su bronca porque Luna –ex policía de Mendoza y también sentenciado por el Tribunal Oral Federal Nº2 de la provincia– declaró en instrucción y en el debate y aseguró que conocía a Lira y que había mantenido contactos con él para facilitarle una radio policial –la MM86 de la Comisaría 49ª de Maipú– a cambio de dinero en efectivo para que la organización escuchara los movimientos de los pesquisas policiales si ingresaba una denuncia.

Lo cierto es que los camaristas Héctor Fabián Cortés, María Paula Parisi y Alberto Daniel Carelli dieron a conocer la parte resolutiva de la sentencia por el secuestro extorsivo de la joven quien, por aquellos días, tenía 26 años, y condenó a todos los que se sentaron en el banquillo de los acusados. Cuatro de ellos fueron efectivos policiales.

De esta forma, después de un destacado trabajo de la fiscal de Cámara Gloria André –que pidió duras penas para los procesados durante los alegatos de las partes–, Carlos Alberto Fernández (40), Fernando Alfonso Lira (41), Héctor Matías Quinteros (34) y Pablo Andrés Bustos (29) recibieron 18, 17, 16 y 15 años de cárcel por ser considerados coautores de secuestro extorsivo por haber participado en el hecho tres o más personas y utilizado arma de fuego.

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Por su parte, el policía Aníbal Damián Luna (de 40 años y UEP Guaymallén), sufrió la pena más dura: lo condenaron a 14 años cárcel por partícipe necesario de secuestro extorsivo.

Distinta fue la situación del resto de los ex miembros de fuerza de la Comisaría 49ª con respecto a la pena: Marcelo Javier Amaya (41), Néstor Miranda (32) y Fabio Marcelo García (32), recibieron 7 años y medio de cárcel.

Fueron sentenciados a esa pena porque, a diferencia de Luna, fueron considerados partícipes secundarios del secuestro. Por último, Néstor Adrián Rosales (33) y su padre, José (63), recibieron cinco años y tres años y tres meses de cárcel, respectivamente, por acopio de armas.

Crudo

La víctima y su padre –se reservan sus identidades­– detallaron en el juicio cómo se produjo el secuestro la mañana del 23 de febrero del 2016.

La joven dijo que salió de su casa en su Peugeot 208 a las 8.15 con dirección a la zona industrial de Las Heras y que en el callejón Santa Rita le cruzaron un Honda Civic blanco. “En ese momento me choca de atrás una camioneta gris oscura tipo Ford Eco Sport vieja, e inmediatamente por el costado izquierdo me choca una Eco Sport modelo nuevo color tipo cremita sin patente”, relató.

Agregó que un hombre la apuntó con un arma de fuego y que la subieron en un auto, detallando que había un chaleco antibalas de la Policía de Mendoza. Explicó que le pidieron un número de teléfono y que dio el fijo de su padre. En ese momento comenzaron las negociaciones para la liberación.

“Cuando me pegaban, lo hacían con el fin de sacarme información sobre el posible dinero que tenía mi familia. En un momento me dijeron que me iban a cortar un dedo, es más, me pusieron algo en el dedo que me presionó, y en la boca, ya que me dijeron que me iban a arrancar los dientes”, contó.

Por su parte, el empresario comenzó a recibir los llamados de los secuestradores y le pidieron 500 mil dólares. En un primer momento, el hombre les dijo que era imposible reunir ese dinero en pocas horas. Luego dejó más de 400 mil pesos en un canasto de basura de calle Bahía Blanca de Las Heras y, como su hija no era liberada, decidió hacer la denuncia a la Policía.

“Cuando llegué a mi casa, me llamaron de nuevo al celular y me dijeron que dejara de joder, que lo que había dado no les alcanzaba ni para el gasto de logística…”, declaró. Y explicó: “En ese momento llamé a la empresa, llamé a un empleado y le dije que le avisara al jefe de seguridad para que hiciera la denuncia…”.

Ya con la intervención policial, se hizo un segundo pago y los sospechosos fueron identificados cuando la víctima fue liberada cerca de la Rotonda del Avión, en Las Heras, tras 14 horas de angustia.

Es más, parte de la banda estaba siendo seguida mediante escuchas telefónicas porque estaba sospechada de dar golpes en cajeros automáticos. Así concluyeron que policías habían participado en la entrega de una radio policial para que la banda escuchara los movimientos de los investigadores.

Y allí fue apuntado Luna, quien era conocido de Fernando Lira. En su declaración, Luna dijo que le debía plata a su amigo porque había consumido cocaína que le había dejado a su cargo y que Lira le pidió el favor de conseguirle la radio policial para “gente de Buenos Aires” que venía a hacer unos trabajos.

El efectivo se contactó con sus colegas de la 49ª y lograron sacar el aparato de la dependencia a cambio de 2 mil pesos diarios.

Una vez terminado, se supo que parte de la organización había cometido hechos similares en Buenos Aires. Se realizaron allanamientos en esa provincia y cayeron los señalados acopiadores de las armas, además de importantes incautaciones.